Poco antes de que se declararan Patrimonio Cultural de la Nación a 22 unidades bibliográficas correspondientes a la obra de Julio Ramón Ribeyro, el Ministerio de Cultura otorgó este reconocimiento a otros de nuestros excelsos cuentistas: Enrique López Albújar. Mediante la Resolución Viceministerial N.° 018-2026-VMPCIC/MC, se otorgó el reconocimiento a 16 ejemplares de doce títulos del autor, precursor de la literatura indigenista del siglo XX. Los ejemplares, publicados entre 1920 y 1964, están resguardados por la Biblioteca Nacional del Perú.
De acuerdo a la plataforma del Estado peruano, la distinción se otorgó “en reconocimiento al significado, importancia y valor intelectual de estas obras, que contribuyeron de manera decisiva a la comprensión de la diversidad social, étnica y cultural del Perú” en su contexto histórico respectivo. Entre las unidades escogidas, figuran ediciones de “Cuentos Andinos: vida y Costumbres Indígenas” (1920, 1924 y 1950); Matalaché, (1928 y 1955) y De la Tierra Brava: Poemas Afroyungas (1938).
Especialistas determinaron que estos ejemplares “presentan características materiales singulares, lo que las convierte en bienes culturales únicos”. Los géneros que representan incluyen poesía, narrativa, novela y ensayo. El portal gubernamental destaca la contribución de las etapas de producción literaria que representan. Sostienen que el verso y prosa de López Albújar constituye un aporte invaluable al “regionalismo literario, la poesía cívica y la construcción de una imagen de nación diversa, donde confluyen distintas identidades culturales”.
Oriundo de Pátapo, Chiclayo, Enrique López-Albújar legó a nuestro país un formidable trabajo intelectual, alimentado por sus experiencias infantiles entre Piura y Morropón, así como su trabajo como juez, que le permitió realizar un “análisis sociológico-criminal del bandolerismo andino”, según autoridades de la cartera cultural.
