Transportista aún debe pagar combi incendiada por extorsionadores y planea venderla por miedo.
Un atentado criminal en la zona de Gambetta Baja, en el Callao, dejó completamente destruida la combi de un transportista que se negó a pagar un cupo de diez soles por vuelta exigido por extorsionadores. Tras interceptarlo durante su ruta entre el Cercado de Lima y el primer puerto, los delincuentes habrían seguido a la víctima hasta su domicilio para incendiar el vehículo durante la madrugada, aprovechando la ausencia de vigilancia.
Este suceso, que se repite apenas una semana después de un ataque similar en la misma zona, ha dejado a la familia sin su única herramienta de trabajo y con una deuda vehicular de dos años aún pendiente de pago.
Ante la falta de garantías por parte de las autoridades y el temor a que los criminales atenten contra sus vidas, la familia de la víctima ha decidido reparar la unidad solo para venderla y abandonar el sector. La hija del agraviado denunció que a pesar de los esfuerzos de los vecinos por sofocar las llamas con baldes de agua, el interior del vehículo quedó en cenizas, reduciéndolo a una estructura de metal inservible.
La víctima y sus familiares exigen celeridad en las investigaciones de la Policía Nacional, pues se sienten vulnerables al no haber recibido respuesta ni resguardo tras el siniestro.
Ola de violencia en el sector transporte
La recurrencia de estos ataques en Gambetta evidencia una modalidad sistemática de las mafias de extorsión que operan en las rutas que conectan el Callao con la capital. Los transportistas denuncian que la quema de unidades se ha convertido en la represalia estándar contra quienes resisten el cobro de cupos, afectando principalmente a padres de familia que aún financian sus vehículos.
Mientras el gremio exige una intervención integral, el miedo a nuevas represalias obliga a los trabajadores a rematar sus activos y buscar formas alternativas de sustento lejos de la violencia de las pistas.
