Franco Consoli
Por Franco Consoli
Artículo de opinión
Si sirve a los fines del feminismo, entonces no es un tema para la derecha. O al menos, eso es lo que tanto los izquierdistas como los derechistas ciegos han querido hacernos creer. Y lamentablemente eso invita a muchos a negar una realidad que sí existe en nuestro país.
El incidente que sucedió en el concierto del famoso reggaetonero -mediocre- del conejo el último fin de semana, es un perfecto ejemplo para graficar lo que menciono. Como todos sabemos, una chica fue agredida física y verbalmente por unos muchachos durante el concierto. Un episodio que ha escalado notablemente en redes, que ha hecho que el autor de la agresión haya cerrado sus redes sociales mientras muchos incluso piden que sea expulsado de la Universidad de Lima por su conducta en dicho concierto.
Independientemente de las consideraciones que podamos tener con los vinculados con esta situación, la realidad es una: esto no debió suceder. No obstante, he podido ver desde páginas, cuentas y usuarios en redes, todos vinculados a la derecha o en todo caso “anti izquierda” justificando al agresor porque la chica habría supuestamente arrojado un insulto o un comentario negativo a su agresor antes del incidente. No se si dicha versión sea la verídica o no, sin embargo, debo decir, que aun siendo ese el caso, eso no justifica la conducta consecuente. Un hombre jamás debe agredir a una mujer, y si ahora desde las plataformas de derecha, se pretende justificar una situación como esta, algo estamos haciendo mal.
Lamentablemente, como decía al inicio de esta columna, desde la derecha se procede mucho a negar o a minimizar situaciones como esta. ¿Por qué? Porque principalmente estos temas se han vuelto uno de los caballos de batalla de la izquierda y por ende de manera reaccionaria la derecha se opone a dicha argumentación, por más que, en muchos casos, sea un problema real.
Siempre es desde la izquierda que se alza la voz por la mujer, denunciando los abusos que se viven en nuestro país -sino en todo Hispanoamérica-, es desde ese espectro que se “lucha contra la violencia hacía la mujer”. Sí, todo con la finalidad de favorecer sus lobbys, sus bolsillos y sus ONGs, pero igual se apropiaron del tema, el cual, desde cierto ángulo, es real. Y eso genera que, si uno sale a acusar a la sociedad o a una parte de la comunidad de machista, se le tilde de izquierdista.
¿En el Perú hay machismo? Pues sí. ¿En el Perú hay varios casos de maltrato a la mujer? Pues sí. ¿En el Perú hay mujeres con miedo al caminar en la calle? Pues sí. ¿Pero acaso está mal denunciarlo?
No es posible que uno tenga que hacerse de la vista gorda únicamente porque no es un problema de la agenda ideológica que sigue.
Obviamente saldrá quien diga “pero a los hombres también los matan” “mueren más hombres que mujeres”, y sí, esa es la verdad, y la lucha debe efectuarse contra la delincuencia en general, sin privilegios. ¿Pero acaso una debe negar a la otra? ¿Qué ganamos con tales afirmaciones?
La izquierda es la primera -por conveniencia o no- a denunciar estos casos mientras desde la derecha muchos se dedican a compararlas con otras situaciones aisladas. Ciertamente hay extremos exagerados que la izquierda usa de estandarte, como “el machismo institucionalizado” o que “matan a las mujeres por ser mujeres”, que son exageraciones absurdas ya conocidas, (abiertamente me declaro en contra del término feminicidio, que no existe), pero mientras desde un extremo se sobre exagera, desde el otro se minimiza. ¿Y qué beneficio real obtenemos de ello?
Desde hace muchos años hemos permitido que la izquierda se adueñe de los temas sociales, el combate con la pobreza, la injustica, los derechos laborales, el maltrato a la mujer, y desde la derecha solo se han negado o minimizado. Y esto conlleva a que muchos votantes, se dirijan a la izquierda, porque son sus temas prioritarios y no ven ningun otro espectro político que promueva su combate
¡Y luego nos preguntamos por qué el tantos se inclinan a la izquierda!
Hay realidades que no podemos negar. La agresión viralizada en el concierto es un ejemplo de ello. En el Perú estas abusos pasan y hay que ver cómo combatirlo. Es verdad que estos agresores, ciertamente no agreden a la mujer por su condición como tal, sino porque ellos son unos matones, pero buscar una reacción frente a estos abusos -obviamente no exclusivamente a estos- no nos hace feministas ni menos de derecha. Más bien, quizás incluir estos temas dentro de la agenda diestra podrían conseguirnos los votantes que necesitamos para el 2026. Si seguimos permitiendo que sea la izquierda la que absorba estos problemas, luego no lloremos por los resultados en las encuestas.
