Foto: Andina
El chocho, conocido también como Tarwi, es una leguminosa oriunda de los Andes peruanos que se consume desde tiempos ancestrales y que es considerada un superalimento por su gran aporte nutricional.
El tarwi se cultiva desde antes de los incas, como lo demuestran semillas encontradas en sepulturas de la civilización Nasca (500 a 100 años a.C.) y también en cerámica de la cultura Tiahuanaco (1000 a 500 años a.C.). En esas épocas tuvo un rol clave en la alimentación y los sistemas de producción agrícola.
Entre las propiedades nutricionales del tarwi o chocho, como se le conoce en varias regiones, resaltan su alto contenido de calcio, que lo convierte en un gran alimento para quienes desean mantener dientes y huesos sanos.
Además, es una buena opción para quienes son intolerantes a la lactosa y para los que buscan alimentos de origen no animal ricos en calcio.
Gracias a su alto contenido de triptófano, un aminoácido esencial para el buen funcionamiento de la glándula pineal que segrega melatonina, una hormona cerebral importante para generar la sensación de bienestar y dormir adecuadamente.
Contribuye también a regular la concentración de azúcar en la sangre, por lo que su consumo es muy recomendado para personas con diabetes. Posee ácidos grasos esenciales que contribuyen al óptimo desarrollo del sistema nervioso central y potenciar el funcionamiento del sistema inmune frente a infecciones y enfermedades.

Con este insumo se preparan sopas, guisos, purés, ensaladas y salsas, así como productos procesados como harina y leche, entre otros que le confieren un gran potencial agroexportador.
Algunos platos ya conocidos elaborados a base de tarwi son el Solterito, una ensalada elaborada en la región Arequipa que incluye otros ingredientes como el queso, cebolla roja, habas, perejil, entre otros.
También se prepara Ceviche de tarwi, reemplazando el pescado por esta leguminosa; y se puede preparar platos como Ocopa o Papa a la huancaína, reemplazando la leche de origen animal por la leche derivada del tarwi.
