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La selección peruana Sub 20 regresó con una medalla de bronce de los Juegos Odesur. El logro merece reconocimiento. Sin embargo, detrás del resultado deportivo se abre una pregunta que incomoda, según El Comercio – Perú: ninguno de los integrantes de ese equipo medallista es titular ni acumula 90 minutos en la Liga 1 peruana. El contraste entre el rendimiento internacional y la realidad del fútbol doméstico ilustra un problema que hoy se examina con mayor precisión gracias a datos y herramientas de seguimiento del rendimiento deportivo.
La magnitud del contraste en cifras
La medalla de bronce en Odesur llegó con un equipo que, de regreso al fútbol de clubes, prácticamente desaparece del mapa. Ninguno de sus integrantes ocupa un puesto titular ni completa 90 minutos en la primera división, según El Comercio. La radiografía es más severa cuando se observa el universo completo de convocados al Suramericano: solo 6 de los 19 citados han sumado minutos en Primera División, aunque sean pocos. Los 13 restantes compiten en divisiones menores, a la espera de acercarse a los 20 años para tener alguna oportunidad de dar el salto.
El dato no es una anécdota. Es el retrato de una generación que demuestra capacidad en el plano continental pero que no encuentra espacio en su propio campeonato local. La brecha entre el talento demostrado en competencia internacional y la confianza que les otorgan sus clubes define el problema central del fútbol formativo peruano.
Piero Cari, el caso que resume el problema
Entre los Sub 20 más destacados, Piero Cari, de 19 años, sirve como ejemplo elocuente. Debutó en la primera división en marzo del año anterior y cerró esa primera temporada con 16 partidos disputados. Un comienzo que prometía continuidad. En 2026, sin embargo, no suma ni 90 minutos con Alianza Lima, y el técnico Pablo Guede no lo considera una pieza trascendental en el plantel.
El caso de Cari no es excepcional, es representativo. En Alianza Lima, el jugador más joven con opciones reales de ver minutos es Marco Huamán, de 24 años. El artículo señala con claridad que no existen «potrillos» ni jóvenes promesas en el primer equipo del club. Lo que en otros contextos sería una crisis, en la Liga 1 peruana parece ser la norma.
Formación incompleta y la apuesta por el extranjero
Los expertos consultados por El Comercio no dudan en señalar causas. Victor, descrito como uno de los especialistas que mejor conoce el desarrollo de menores en el Perú, establece una comparación directa con otros países:
“A los 19 años un jugador ya tiene una temporada entera en Segunda en otros países.”
La diferencia no es de talento. Es de proceso. Zaferson, identificado por su apellido en la fuente, apunta al origen del problema con mayor precisión:
“Porque no los forman bien. Los forman incompletos. Por eso aprenden todo lo que les falta jugando en Primera. Hay excepciones.”
Y añade una consecuencia que se siente más allá de las fronteras peruanas:
“Así es, siempre fue así, por eso los europeos prefieren a los jugadores de otros países sudamericanos. Están más preparados.”
El modelo de los grandes clubes agrava la situación. Alianza Lima y la ‘U’ han optado por ampliar el cupo de extranjeros y repatriar exseleccionados o exmundialistas en el ocaso de sus carreras. Los canteranos quedan desplazados no por falta de calidad, sino por una apuesta deliberada de los clubes hacia la experiencia importada. La Bolsa de Minutos, mecanismo que en algún momento obligaba a dar espacio a los jóvenes, fue eliminada. El reglamento actual, elaborado por los mismos clubes, no los obliga a respaldar el desarrollo juvenil.
Responsabilidad sin obligación reglamentaria
El círculo de responsabilidades tiene un nudo difícil de desatar. Chemo del Solar, cuando ocupaba la jefatura de la Unidad Técnica de Menores, admitió que había «invitado» a los clubes a participar en el desarrollo juvenil porque el reglamento no los obligaba a hacerlo. Manuel Barreto y Thiago Kosloski también señalaron a El Comercio que la responsabilidad de formación recae en los clubes, no en la federación.
En ese esquema, quienes diseñan las reglas son los mismos que se benefician de no cumplir obligaciones formativas. Melgar y Cristal aparecen como excepciones que sí apuestan por canteranos y menores en sus primeros equipos. El artículo plantea que ese modelo debería replicarse en los 19 clubes profesionales. Pero sin una norma que lo exija, la excepción seguirá siendo eso: una excepción.
La tecnología como lente para medir lo que los clubes ignoran
El equipo editorial de Geek HR, que cubre tecnología, ciencia y tendencias digitales, observa en este debate una dimensión que trasciende lo deportivo. Al analizar el dato de que ninguno de los Sub 20 acumula 90 minutos en la Liga 1, señala que el seguimiento del desarrollo y los minutos de los canteranos se apoya cada vez más en herramientas de datos y tendencias digitales del rendimiento deportivo, un terreno que la cobertura destacada de GEEK.HR analiza con detalle.
“Se puede crecer en el fútbol peruano, pero el jugador tiene que estar enfocado, tiene que querer, míralo a Vélez, juega hace 6 años en Perú y en 2026 hizo 4 goles con la selección.”
La frase pertenece a una fuente identificada como responsable de que la FPF descubriera a Gianluca Lapadula. El éxito individual existe. Pero depende, según esa misma voz, de factores que el sistema no garantiza ni facilita.
La pregunta que deja el artículo fuente sigue sin respuesta fácil: ¿puede salvarse el fútbol peruano sin jóvenes en la cancha? Victor apunta a que algunos de estos chicos tendrán espacio en la Liga 1 «el próximo año». Pero mientras el reglamento no obligue a los clubes, mientras la Bolsa de Minutos permanezca eliminada y mientras los grandes equipos sigan prefiriendo al extranjero experimentado sobre el joven formado en casa, el proceso será lento. Y la medalla de bronce seguirá siendo un logro desconectado de la realidad que la rodea.
