Este impulso productivo podría llevar al Banco Central a revisar al alza sus previsiones de crecimiento para el próximo año.
El Banco Central de Reserva (BCR) anticipa un panorama económico favorable para el cierre del año y el inicio del próximo ejercicio. Paul Castillo, gerente general del BCR, declaró que la actividad productiva nacional está cerrando el año con un «buen ritmo de crecimiento».
Estas proyecciones fueron presentadas durante el foro “Perú: Crecimiento Sostenible y Perspectivas 2026”, organizado por la Universidad Científica del Sur.
Castillo resaltó que, de no presentarse factores inesperados, el país ingresará al año 2026 con una velocidad de expansión productiva robusta. Este impulso sostenido podría resultar en la revisión de las proyecciones iniciales del BCR, mejorando las perspectivas de crecimiento para el próximo año.
A pesar de este optimismo, las proyecciones actuales del Banco Central indican que el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá 3.2% este año y 2.9% en 2026. “Todavía hay incertidumbre, por eso es que nos mantenemos en 2.9%”, precisó el funcionario.
El BCR tiene previsto publicar su próxima previsión de proyecciones en el Reporte de Inflación a mediados de diciembre. En esta publicación, se incorporará nueva información que determinará si se ajusta o se mantiene la proyección actual de crecimiento.
El gerente general enfatizó la importancia de alcanzar mejores niveles de expansión para abordar problemas estructurales del país. Un crecimiento económico más elevado es clave para resolver desafíos como la informalidad, estimular la creación de empleo y mejorar la calidad de vida de la población.
Los términos de intercambio como motor de la economía
En otro punto de su intervención, Castillo destacó que Perú ha gozado de un entorno económico global favorable este año, caracterizado por condiciones crediticias internacionales expansivas, un flujo de capitales constante, la apreciación de activos y, crucialmente, términos de intercambio positivos.
El funcionario explicó que unos términos de intercambio positivos generan un «efecto de riqueza inmediato» que tiene un doble impacto: permite a las empresas contar con mayores recursos para invertir y reducir su deuda, y a los consumidores, aumentar sus niveles de consumo.
Subrayó que la solidez de estos términos de intercambio se mantendrá alta debido a una demanda subyacente que considera real. Puso como ejemplo el cobre, cuya demanda está justificada no solo por los mayores requerimientos para la fabricación de vehículos eléctricos, sino también por la creciente creación de centros de datos.
