El gobierno de Estados Unidos planea extender sus acciones militares a territorio terrestre para combatir a las organizaciones del narcotráfico en América Latina, replicando la contundencia de las operaciones ejecutadas en aguas internacionales contra presuntas embarcaciones de contrabando.
Así lo anunció desde Panamá el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, en el marco de la estrategia impulsada por la administración del presidente Donald Trump, la cual inició en septiembre pasado con una campaña de bombardeos aéreos en el Caribe y el Pacífico oriental que ha dejado al menos 215 fallecidos.
De acuerdo con el jefe del Pentágono, estos planes se enmarcan en una alianza regional promovida por Washington y abarcarán cualquier zona donde operen dichos grupos criminales.
Despliegue operativo, alcance regional y postura ante cuestionamientos
Hegseth detalló que la intención es replicar el impacto de los ataques marítimos en tierra firme, coordinando acciones conjuntas con países aliados como Colombia y Ecuador para neutralizar a las organizaciones catalogadas como terroristas.
Durante su participación en ejercicios militares anuales en la selva panameña, el funcionario sostuvo que los carteles —desde el tráfico de cocaína hasta las redes de fentanilo en México y facciones guerrilleras— serán considerados objetivos prioritarios al mismo nivel que organizaciones como ISIS o Al Qaeda.
Asimismo, ante las críticas de juristas y defensores de derechos humanos que señalan que la ofensiva letal contra las embarcaciones podría configurar ejecuciones extrajudiciales, la autoridad del Pentágono rechazó someter a los implicados a procesos judiciales convencionales y ratificó el uso de toda la capacidad estatal para desmantelar estas estructuras.
