EE. UU. focaliza sus ataques en estaciones de lanzamiento de cohetes y lanchas destinadas al minado de aguas internacionales.
El Comando Central de los Estados Unidos ejecutó este lunes 25 de mayo de 2026 una serie de ataques de precisión contra instalaciones militares en el sur de Irán y destruyó embarcaciones hostiles en el Golfo. De acuerdo con las Fuerzas Armadas estadounidenses, la operación de autodefensa tuvo como objetivo directo neutralizar estaciones de lanzamiento de cohetes y lanchas rápidas destinadas al minado de aguas internacionales, una acción táctica desplegada para proteger a sus tropas ante amenazas inminentes.
La ofensiva militar se produce en un escenario de alta tensión geopolítica, coincidiendo con el arribo de la delegación diplomática iraní a Doha, Catar, con el propósito de reactivar las mesas de diálogo orientadas a finalizar el conflicto regional.
Ruptura del alto el fuego y endurecimiento de la postura de Trump
Los bombardeos de Washington vulneran el frágil cese al fuego bilateral pactado el pasado 8 de abril y complican el panorama para un entendimiento pacífico. El optimismo inicial de las últimas 48 horas -impulsado por la llegada a la capital catarí del jefe del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, y del canciller Abás Araqchi– sufrió un doble revés debido a factores externos y declaraciones cruzadas de las potencias involucradas:
- Frente en el Líbano: El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ratificó su intención de desarticular a Hezbolá en territorio libanés. Esta postura bloquea los acercamientos, dado que Teherán exige explícitamente que cualquier tratado de paz incluya garantías de seguridad para su aliado estratégico.
- Exigencia sobre uranio: El presidente estadounidense, Donald Trump, incrementó la presión al demandar mediante canales públicos la entrega inmediata del uranio enriquecido iraní para su posterior destrucción en territorio estadounidense o bajo estricta supervisión internacional, sin aclarar si este punto forma parte de las cláusulas del acuerdo en negociación.
Condiciones geopolíticas y el impacto en los mercados de crudo
La administración estadounidense endureció las condiciones estructurales para un pacto definitivo al requerir que un bloque de naciones de la región -incluyendo a Arabia Saudita, Egipto, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos– suscriban formalmente los Acuerdos de Abraham para la normalización de relaciones institucionales con Israel.
Esta demanda genera resistencia en el mundo árabe, principalmente por parte de las autoridades de Riad, que mantienen invariable su postura diplomática: la firma de cualquier tratado regional está condicionada al establecimiento de una ruta irreversible hacia la consolidación de un Estado palestino independiente.
A pesar del recrudecimiento de las acciones bélicas de Washington en el sur de Irán, los mercados energéticos reaccionaron con volatilidad ante la posibilidad de un cierre diplomático definitivo. El petróleo de referencia estadounidense, West Texas Intermediate (WTI), registró una contracción del 5.46 %, cotizándose en 91.33 dólares el barril en las plazas del mercado asiático, reflejando la expectativa de los inversionistas frente a las declaraciones del Departamento de Estado sobre la viabilidad de un acuerdo político en las próximas horas.
