Ministerio Público logra prisión preventiva para investigados por homicidio calificado y profanación en Cusco.
El brutal asesinato de Rhudy Benavides Charalla, guía de turismo de 46 años y promotor cultural conocido como el “Embajador de los Andes”, ha conmocionado al Cusco por su niveles de ferocidad sin precedentes. El crimen se originó la noche del 18 de abril en una vivienda de la asociación Manantiales del Inca, donde la víctima fue convencida de continuar una reunión social por Gabriel Alexis Luis Cóndori y Óscar Franco Tinco, ambos de 21 años. Tras quedar dormido por los efectos del alcohol, Benavides fue atacado con un martillo y una navaja, perdiendo la vida sin posibilidad de defensa.
Tras el homicidio, los agresores sustrajeron el teléfono de la víctima para venderlo por 110 soles, dinero que utilizaron para adquirir más alcohol, marihuana y herramientas destinadas a la desaparición del cuerpo. La fiscal Thamara Catacora detalló que los implicados procedieron a desmembrar los restos, entregando partes del cuerpo a los canes de la propiedad y triturando los huesos con una comba.
El escenario descubierto por la Policía Nacional una semana después reveló actos de canibalismo, hallando ollas en la cocina donde los restos humanos eran hervidos junto con verduras.
La captura de los sospechosos ocurrió el 25 de abril, tras una intensa búsqueda liderada por la madre de la víctima, Ayde Charalla. Durante las diligencias, Luis Cóndori confesó los hechos con una frialdad que desató la indignación de la comunidad, mientras que las autoridades confirmaron que Franco Tinco poseía antecedentes por violación y acoso sexual.
Ambos imputados dieron positivo en los exámenes toxicológicos y fueron trasladados al penal de Quencoro bajo una orden de nueve meses de prisión preventiva dictada por el Poder Judicial.
Cusco despidió a Benavides en el cementerio La Almudena en medio de multitudinarias muestras de dolor y exigencias de la pena máxima. El Ministerio Público, bajo la dirección del fiscal Manuel Mayorga, continúa realizando pericias antropológicas y biológicas para consolidar la acusación por homicidio calificado bajo la figura de ferocidad.
El caso deja una profunda herida en el sector turístico y cultural de la Ciudad Imperial, que hoy llora la pérdida de uno de sus representantes más queridos en circunstancias de extrema crueldad.
