Fuente: Line
Protestantes tailandeses alzaron su voz en las calles de Bangkok, ciudad capital, contra el uso de minas terrestres en la frontera que los separa de Camboya. Esta manifestación constituye un producto de los enfrentamientos bélicos entre ambos países. Si bien estas naciones asiáticas están vinculadas históricamente desde finales del siglo XIX, los conflictos por el control territorial escalaron entre 2008 y 2011. Llegaron a un punto álgido en 2025, tras la muerte de un soldado camboyano en el paraje de Chong Bok, el 28 de mayo. Hasta entonces, los países llevaban una década manejando sus diferencias diplomáticamente.
Posteriormente, el 23 de julio, una mina antipersonal hirió a tres soldados del 14° Regimiento de Infantería del Real Ejército Tailándes. Un día después, cerca al templo de Ta Mune Thom, se desató una contienda entre las fuerzas de ambos países, que resultó en 12 muertos y por los menos 30 heridos por los disparos de la milicia camboyana. A estos incidentes sucedieron otros enfrentamientos que provocaron unos 36 decesos y el desplazamiento de unos 300,000 civiles.
Tailandia acusa a Camboya de instalar, recientemente, minas antipersonales de tipo PMN-2, lo que demuestra “a la sociedad tanto nacional como internacional que el uso de armas ocultas en las áreas fronterizas sigue existiendo, constituyendo una clara violación del Tratado de Ottawa”. Camboya niega las declaraciones, aludiendo que los artefactos datan de una guerra civil que lleva décadas. Esta afirmación fue puesta en duda por expertos independientes.
Las manifestaciones de este jueves tuvieron lugar a las afueras de la embajada de Camboya, en Bangkok.
