El expresidente de Chile, Gabriel Boric, cuestionó severamente la adhesión de su país a la coalición Escudo de las Américas, advirtiendo que los alcances del acuerdo trascienden la lucha contra el narcotráfico y ponen en riesgo la autonomía estratégica e histórica de la política exterior chilena.
Durante su intervención en la segunda jornada de MUDA, el Festival de la Memoria organizado por la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional, el exmandatario señaló que la medida rompe los consensos internacionales mantenidos desde el retorno a la democracia, orientados a la integración global y al diálogo multilateral al margen de los coyunturales ciclos políticos.
Alcances del acuerdo y defensa de la soberanía
Gabriel Boric aclaró que sus reparos, compartidos previamente junto a la expresidenta Michelle Bachelet, no constituyen una negativa a la cooperación internacional contra el crimen organizado, sino una alerta frente a las condiciones del pacto. En ese sentido, enfatizó que la iniciativa involucra aspectos sensibles como la custodia de las cadenas de suministro de minerales críticos y la presencia de mecanismos de defensa con ejércitos extranjeros en territorios soberanos.
El exjefe de Estado sostuvo que Chile debe preservar su libertad de negociación con distintos actores globales en función de los intereses nacionales y los principios diplomáticos del país.
Autocrítica y proyección del sector progresista
En el plano de la política interna, Boric abordó el escenario de la izquierda tras los últimos comicios, reconociendo el impacto de la derrota electoral y la necesidad de rectificar estrategias para reconectar con la ciudadanía. Planteó la urgencia de superar la polarización y las dinámicas de aislamiento en redes sociales, exhortando a evitar el menosprecio hacia quienes sostienen posturas divergentes.
Finalmente, expresó su confianza en que el bloque progresista cuenta con los elementos necesarios para construir nuevas mayorías y retornar al gobierno en los próximos procesos electorales.
