El Cuerpo General de Bomberos logró confinar un incendio de código 3 en el distrito de Ate, tras noventa minutos de intensas labores para mitigar el fuego en un taller de pirotécnicos situado en la intersección de las avenidas Huarochirí y Nicolás Ayllón.
Freddy Rivera, jefe de la comandancia departamental de Lima Centro, informó que el siniestro, iniciado a las 16:00 horas, movilizó a 20 unidades vehiculares y aproximadamente 70 efectivos, además de equipos médicos del SAMU y EsSalud.
Aunque hasta el momento no se han confirmado víctimas mortales, la magnitud de las llamas ha provocado el colapso total de cuatro viviendas y daños estructurales considerables en locales comerciales y bodegas aledañas, mientras se espera que la extinción definitiva de los focos de calor demande un tiempo adicional de hora y media.
Pese a que las inspecciones iniciales no han hallado heridos en la zona cero, el comandante Rivera no descartó la existencia de personas afectadas debido a la violencia de las explosiones y la rapidez con la que se propagó el fuego.
La autoridad sugirió que posibles damnificados podrían haber sido trasladados a centros asistenciales por sus propios medios antes del arribo de las brigadas de emergencia. En cuanto a los daños materiales, la remoción de escombros permitirá determinar el alcance real del impacto en las propiedades vecinas, muchas de las cuales han quedado inhabitables por el debilitamiento de sus muros perimetrales ante la exposición prolongada a altas temperaturas.
Riesgos del almacenamiento de materiales peligrosos
Las causas exactas de la deflagración aún se encuentran bajo investigación, aunque el incidente ha reavivado el debate sobre la seguridad en el manejo de pirotecnia dentro de zonas urbanas.
Rivera manifestó su preocupación por la persistencia de actividades económicas de alto riesgo que operan con escasas medidas de prevención, poniendo en peligro la integridad de los residentes.
La zona permanecerá acordonada mientras los peritos de seguridad del Estado analizan si el establecimiento contaba con las licitaciones correspondientes y si los protocolos de almacenamiento de pólvora fueron vulnerados, desencadenando la emergencia que amenazó con extenderse por todo el sector de Bravo Chico.
