Tras una audiencia reservada de siete horas en Santa Cruz, juez define situación de investigado.
El magistrado boliviano dictó seis meses de prisión preventiva contra el pastor peruano Marco N.A., fundador de una congregación evangélica en Santa Cruz, por el presunto abuso sexual de una menor ocurrido en 1999.
La resolución, emitida tras una audiencia reservada de más de siete horas, ha generado controversia debido a que los hechos habrían sucedido hace 27 años, cuando la denunciante tenía 16 años y el imputado 36, lo que motivó a la defensa a cuestionar la temporalidad del proceso.
Durante la sesión judicial, la defensa del religioso presentó diversos incidentes procesales y anunció una apelación inmediata tras el fallo. El abogado Víctor Cartagena cuestionó la aplicación retroactiva de la Ley 348 -vigente recién desde 2013- para juzgar un caso de finales de los noventa.
No obstante, la justicia boliviana y el Viceministerio de Igualdad de Oportunidades sostuvieron que los delitos de violencia sexual son imprescriptibles en el país, afirmando que el paso del tiempo no invalida el abuso cometido ni la obligación del Estado de responder a la víctima.
La investigación se centra en una relación que se habría extendido por casi una década entre el pastor y su prima, sumándose además una segunda denuncia por hechos similares que fue reabierta recientemente por la Fiscalía. Pese a haber convocado inicialmente a la prensa, el acusado se acogió al derecho al silencio durante su comparecencia oficial y atribuyó las acusaciones a un «resentimiento personal» derivado de su reciente matrimonio con una ex-miss Bolivia. Ante la gravedad de los hechos, la Iglesia evangélica determinó la separación temporal de Marco N.A. de sus labores pastorales para facilitar el curso de las investigaciones judiciales.
La red Alerta 348 y diversos colectivos defensores de los derechos de la mujer exigieron investigaciones diligentes y exhaustivas, rechazando cualquier discurso que intente revictimizar o desacreditar a la denunciante.
Mientras los activistas demandaban justicia y el fin de la impunidad en delitos sexuales, un grupo de seguidores del religioso permaneció en las afueras del tribunal realizando vigilias con oraciones y cánticos en apoyo al líder de su congregación.
