Artículo de opinión
En la política existe una táctica que parece un contrasentido, pero no lo es. Perder para ganar es el mecanismo que está utilizando la izquierda frente al gobierno, asumiendo una derrota táctica y un aparente retroceso con la finalidad de lograr un objetivo estratégico mayor en el mediano plazo.
¿Cómo es esto?
Veamos, pasamos casi dos meses viendo cómo se discutían las famosas facultades solicitadas por el gobierno. De 66 pasaron a cero, luego a 20 y finalmente a 27.
Como si fuera una pelea de box, en una esquina teníamos al gobierno y en la otra, al conglomerado de izquierda que agrupa a varios partidos. La pelea se ganó por puntaje, no hubo K. O. y ya se vislumbra que se repetirá cada vez que algún otro proyecto entre en el cuadrilátero, perdón, en el hemiciclo.
El problema es que en la tribuna estamos nosotros… los ciudadanos, viendo cómo sus discusiones, sus bravatas, sus amenazas y sus idas y vueltas parecen nunca terminar, generando un gran desgaste tanto para el gobierno como para la izquierda.
Aparentemente, pierden los dos. Pero, ojo, la izquierda tiene como objetivo perder para ganar, porque el desgaste mayor es y será para el gobierno.
¿Por qué? Porque en este caso el gobierno no ha logrado el objetivo de tener aprobadas las facultades en el tiempo que les permita ejecutarlas, sobre todo en lo que se refiere al fenómeno de El Niño.
Seamos claros:
A la izquierda no le interesó nunca ganar en el Congreso… su meta siempre fue desgastar al gobierno, porque dentro de un mes o dos, cuando vivamos las reales consecuencias del desastre natural, cuando enfrentemos una crisis alimentaria en el norte y en el sur del país, cuando la infraestructura crítica sea arrasada y cuando la economía del país y de los peruanos se derrumbe… nadie se va a acordar de si los diputados y senadores de izquierda jugaron a perder para ganar.
Amigos, mientras la izquierda “pierde” demorando por demorar en el hemiciclo, en las calles ya se moviliza construyendo la narrativa para culpar al gobierno del colapso de la microeconomía familiar cuando el fenómeno de El Niño llegue. Por el lado del gobierno, siguen hablando de macroeconomía estable.
El gobierno tiene un problema: se habla a sí mismo. Se felicitan entre sí. Pero no están mirando el factor más importante que existe: la ciudadanía.
Creen equivocadamente que la gente puede esperar; también creen que, ante los problemas, siempre le podrán echar la culpa a la izquierda…
Pero gobernar no se trata de eso. Gobernar se trata de solucionar los problemas del país y de la ciudadanía, pero también de comunicar antes y comunicar de manera estratégica para que la retórica de la verdad no deje espacio a la narrativa del caos que propone la izquierda.
Esa es la Realidad Real.
