El Senamhi advierte un déficit de precipitaciones entre octubre y diciembre, lo que acelerará el agotamiento de las reservas en el embalse.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) emitió una alerta por la marcada disminución en los niveles de agua de la represa Paucarani, infraestructura clave para el abastecimiento poblacional y agrícola de Tacna.
A través de la Dirección Zonal 7, la entidad informó que el embalse almacena actualmente 4,04 millones de metros cúbicos (MMC), lo que representa apenas el 39% de su capacidad total de 10,50 MMC. Esta cifra refleja un déficit de 2 millones de metros cúbicos respecto al mismo periodo del año anterior, situación ocasionada por la escasez de precipitaciones en la sierra media y alta de la región. En contraste, la represa Jarumas mantiene una reserva del 95% con 12,76 MMC.
Alerta naranja y proyección de meses críticos
Ante la escasez del recurso, la Jefatura Zonal del Senamhi en Tacna y Moquegua declaró la alerta naranja en la región y advirtió que el periodo comprendido entre octubre y diciembre presentará condiciones críticas. De acuerdo con los pronósticos meteorológicos, no se registraran precipitaciones suficientes para la recarga de las cuencas en el último trimestre del año, mientras que la represa mantendrá sus descargas habituales.
A este escenario se suma el incremento de las temperaturas locales, factor que acelera el proceso de evaporación del espejo de agua y reduce progresivamente el volumen disponible.
Reducción del servicio y medidas de contingencia
El déficit hídrico ya genera un impacto directo en la distribución de agua potable urbana. La Entidad Prestadora de Servicios de Saneamiento (EPS) de Tacna reportó que la captación en la planta de Cerro Blanco disminuyó de 430 a 376 litros por segundo, afectando la continuidad del suministro con recortes de entre 3 y 5 horas diarias en el casco urbano y en los distritos de Ciudad Nueva, Alto de la Alianza y Pocollay.
Para mitigar el impacto, la EPS ha recurrido al uso de las reservas del embalse de Cerro Blanco y al bombeo de pozos tubulares en la zona de El Ayro y en la propia ciudad, advirtiendo que un eventual agotamiento de estos depósitos agravaría la contingencia operacional.
