El sector turístico mantiene desafíos estructurales para descentralizar la oferta y diversificar los flujos de visitantes más allá del circuito tradicional de Machu Picchu.
El ingreso de divisas generado por el turismo receptivo en el Perú registró un incremento del 14 % en el periodo posterior a la emergencia sanitaria, impulsado por un mayor nivel de gasto promedio de los viajeros internacionales.
Durante su participación en el espacio institucional del Instituto Peruano de Economía (IPE), la presidenta ejecutiva de la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (Promperú) y exministra de Comercio Exterior y Turismo, Teresa Mera, destacó que este dinamismo ha permitido incorporar aproximadamente 200.000 nuevos puestos de trabajo en la industria turística, aunque la llegada total de visitantes extranjeros permanece por debajo de los registros anteriores al 2020.
Según indicadores del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), en 2025 el Perú recibió 3,4 millones de turistas internacionales, volumen inferior a los 4,4 millones contabilizados en 2019. En el análisis compartido junto al CEO y fundador de Casa Andina, Juan Stoessel, se precisó que la demanda internacional por el destino peruano abarca tanto el patrimonio histórico como la gastronomía y las áreas naturales. Sin embargo, persisten trabas operativas en la administración del acceso a la ciudadela de Machu Picchu, donde en los últimos años se han dejado de comercializar más de 300.000 entradas en medio de listas de espera registradas por los operadores turísticos.
El debate conducido por los especialistas del IPE, Diego Macera y Carlos Gallardo, enfatizó la urgencia de descentralizar la actividad turística para mitigar la dependencia del circuito sur del Cusco. Entre las alternativas estratégicas para canalizar los nuevos flujos de visitantes se identificaron el circuito de Playas del Norte, la ruta Nororiental en Amazonas, la Valle de los Volcanes en Arequipa y el complejo de Choquequirao.
Para consolidar esta expansión, los participantes coincidieron en que el Estado y el sector privado deben resolver las brechas de infraestructura vial, optimizar la conectividad aérea y afianzar las campañas de promoción en los mercados emisores clave.
