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Articulo de opinión
El clima en el Perú está cambiando y en enero se empezará a sentir con más fuerza. Y no me refiero a los efectos del fenómeno del Niño, sino a lo que a primera vista muestran los resultados de las elecciones municipales y, sobre todo, regionales.
Lo primero que debo decir es que no me sorprende el resultado. Era algo que se advirtió en su momento y se veía venir, algo así como las advertencias del fenómeno del Niño desde principios de año, y no se hizo nada para prevenirlo.
Para las elecciones presidenciales, la preocupación fue alta. Los esfuerzos para poder tener un resultado positivo fueron hasta heroicos. Se trabajó en distintos frentes para evitar que el Perú caiga en manos de la izquierda comunista y sus satélites caviares, progresistas y otros. Y se logró.
Ese logro, desgraciadamente, llevó a muchos a sentir que ya estaba todo listo, todo resuelto, que el Perú se encaminaría mágicamente hacia la libertad y el desarrollo, confiando todos en la capacidad del nuevo gobierno. En ese análisis, no se tomó en cuenta la fuerza que la izquierda y los comunistas lograron en el Legislativo, la misma que usan para bloquear cualquier iniciativa del gobierno sin importarles los ciudadanos. Queda claro que es absurdo asumir esta situación en el Congreso como un riesgo controlado.
Amigos, el gobierno, el Estado, no solo es la presidenta y sus ministros o el Congreso; también son los alcaldes y gobernadores, que, a pesar de no tener el gran poder económico o legislativo, tienen la posibilidad de bloquear grandes proyectos de inversión, desarrollo de infraestructura crítica de transportes. Tienen en sus manos la posibilidad de seguir destruyendo la educación y la salud de millones de peruanos, pueden seguir empobreciendo a sus distritos sin ejecutar nada con un solo objetivo: generar el descontento general para poder movilizar sus agendas de protesta, paros y huelgas para desestabilizar al gobierno central.
Ahora entiendan lo que algunos futuros gobernadores y alcaldes, que no son caídos del palto y que tienen una agenda política demostrada, podrán hacer desde estos cargos para destruir la gobernabilidad y el país.
¿Qué nos queda? ¿Llorar sobre la leche derramada? Claro que no.
La Realidad Real es que, así como el gobierno deberá trabajar sobre la marcha, con facultades delegadas o no, para tratar de salvar a la mayoría de los peruanos del desastre que puede ocasionar el fenómeno del Niño, es necesario y urgente que todos los peruanos que realmente queremos un cambio de ciclo nos pongamos a trabajar para frenar el fenómeno comunista, izquierdista y progresista que ya está en el radar y que azotará con más fuerza este 2027.
Y una advertencia a quienes ven el mapa y creen en el péndulo o que no pasará porque Sudamérica giró a la “derecha”. Despierten. Ya en el 2018 todo el mapa estuvo de “derecha” (Macri, PPK, Piñera, Bolsonaro, etc.), solo para que en el 2021 la izquierda recupere el poder en toda la región, y ese es el riesgo que enfrenta el Perú para este 2031 o antes si es que no decidimos actuar hoy por el cambio de ciclo.
