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Artículo de opinión
Los resultados preliminares de las elecciones regionales y municipales -ERM- nos traen la mala, trágica diría mejor, noticia de que en la Región Cusco la alternativa de ultraizquierda, presuntamente corrupta y tránsfuga habría resultado vencedora en primera vuelta al gobierno regional.
Quien fuera asistente de Nadine Heredia y coescritora, a mano, de las agendas de la ex primera dama que, sin pudor ni límite alguno, por pura codicia política, convirtió a su cónyuge en “cosito”, un hazmerreír, mientras pretendía él ejercer el cargo de presidente de la República, la francoperuana Veronika Mendoza, quien ni siquiera respondió ante la justicia por esa relación tóxica con la dupla Humala-Heredia, sería entonces gobernadora de la Región Cusco.
Lamentable situación, por cuanto es precisamente gracias a la nociva ineficiencia y muchas veces agregada corrupción de los sucesivos gobiernos subnacionales (regionales y municipales) que han capturado la Región Cusco, plena de valiosos recursos humanos, naturales y arqueológicos, que sus habitantes han visto en las últimas décadas deprimirse sus condiciones de vida, sobre todo los niños, adolescentes, mujeres y adultos mayores. Qué no decir de los pequeños emprendedores afectados por situaciones de violencia propiciadas por minorías extremistas en defensa de otro sujeto de su misma vertiente, solo por referirme a las asonadas que a fines del 2022 buscaban reponer al vacado por golpista P. Castillo.
Mil millonarios recursos provenientes del canon, por la explotación del gas de Camisea, han sido dilapidados e incluso parcialmente devueltos sin usar por cúpulas marxistas llegadas al poder regional y local. Incluso, ellas han impedido que una actividad como el turismo y las actividades conexas con él –que benefician directamente a los emprendedores locales– alcancen el nivel de administración moderna y transparente que han alcanzado otros países competidores del Perú.
Con el dinero disponible, tales cúpulas politizadas en ideología marxista han logrado instalar una narrativa que culpa a Lima, al gobierno central, de las carencias que ellos han generado en el bienestar de la población.
No todo está perdido, sin embargo, y al igual que ocurre en el poema del cual tomo la frase con que título este artículo, Masa, de César Vallejo, a punta de insistencia, de terca divulgación y fundamentación de lo que realmente viene causando el atraso de la Región Cusco, podrá echarse a andar tan preciada parte del territorio peruano y se neutralizará el odio y el atraso que significan las ideologías totalitarias que la tienen asediada.
