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Artículo de opinión
Esta vez es necesario que me refiera a dos hechos lamentables que han remecido al país.
El primero: el violento abuso sexual del que ha sido víctima un muchacho que, para los mayores de 40 como yo, es un niño… por algunos de sus “compañeros” en el Liceo Naval.
¿Es repudiable? Por supuesto.
¿Los abusadores merecen ser tratados con máximo rigor? Definitivamente sí.
¿Es un problema exclusivo del Liceo Naval? Desgraciadamente no.
En los nueve meses y medio que llevamos durante el 2026, en los colegios del Perú ha habido casi 12 mil actos de agresión entre alumnos o entre alumnos y profesores. De esos 12 mil, 2 mil han sido abusos sexuales.
¿Por qué resalto estas cifras? Porque nunca vi, en ningún medio de comunicación, tantos titulares y notas periodísticas como sucede ahora.
¿Acaso los más de 52 alumnos que denuncian ser abusados sexualmente por semana en lo que va del año no se toman en cuenta?
¿A nadie le interesó revisar los protocolos de esos colegios? ¿Son acaso esas 2 mil víctimas niños, niñas y jóvenes de segunda categoría?
Tampoco he visto, y ustedes tampoco, a congresistas y políticos rasgándose sus vestiduras, promocionando marchas y plantones.
Quiero ser muy puntual. Lo sucedido en el Liceo Naval, para mí, es un acto de barbarie… una atrocidad.
Pero el problema es que, en este momento, todos preguntan qué pasa en el Liceo Naval, cuando la pregunta debe ser: ¿Qué está pasando con el sistema educativo del Perú?
Por último, como padre de familia, hago un llamado a los medios y a la clase política a que no utilicen el drama que viven varias familias de los involucrados para vender más periódicos o buscar rentabilidad política
En segundo lugar:
El descarado asesinato de la candidata a gobernadora de Áncash, a plena luz del día, en un mercado lleno de gente, mientras hacía el típico recorrido de un candidato en campaña.
Más allá de que haya sido el crimen organizado, ¿es un acto terrorista? Definitivamente sí.
¿El público que está haciendo sus compras en el mercado se debe haber sentido aterrorizado? Claro que sí.
Y se le ha dado una cobertura en medios y pronunciamientos políticos como sucede con el Liceo Naval.
Extrañamente, no.
Amigos: en lo que va del año, han asesinado a 4 alcaldes en ejercicio, a un candidato que ya había retirado su candidatura y ahora a la China Polo. ¡Seis asesinatos políticos!
¿Acaso ser candidato es una alternativa de alto riesgo de vida? ¿Conocemos el porqué de estos asesinatos de forma clara?
Esto es cosa común en Colombia y en México, países en los que el crimen organizado se ha infiltrado en las fuerzas del orden y la política. Y, en lugar de enfrentar esa realidad, los casos quedan en la sombra, sin investigaciones profundas, ni policiales, ni del Ministerio Público, ni de los medios de comunicación.
¿O será… que estamos en el proceso de asumir como normal que asesinen candidatos en campaña?
Dos hechos terribles, tratados de manera diferente. Dos atrocidades que le han movido el piso a la población. Y una gran diferencia entre las dos… una vende más que la otra.
Lamentablemente, esa es: LA REALIDAD REAL
