Cifras del Ministerio Público revelan que comercios, bodegas, farmacias y transportistas son los principales blancos de amedrentamiento y cobro de cupos.
Lima Este se consolidó como el distrito fiscal con la mayor concentración de denuncias por el delito de extorsión en la capital, al acumular más de 1 800 casos durante el primer semestre del año, según reportes del Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público.
La escalada delictiva impacta directamente a conductores de transporte público, comerciantes de abasto, bodegueros, farmacias y pequeños emprendedores, distorsionando la actividad económica local y la seguridad de la ciudadanía.
A nivel nacional, la fiscalía contabilizó más de 13 800 denuncias por extorsión entre enero y julio. De acuerdo con las proyecciones del Observatorio de Criminalidad, el año cerraría con un pico superior a los 32 600 casos, cifra que representa un promedio de 1 985 denuncias al mes, 66 al día y aproximadamente tres por hora. Las modalidades de amedrentamiento abarcan el envío de mensajes extorsivos, llamadas amenazantes, atentados contra flotas vehiculares y la exigencia sistemática de cupos monetarios a cambio de permitir la operatividad de los negocios.
El sector transportes figura como uno de los rubros más golpeados: en los primeros seis meses del año, al menos 21 empresas de transporte público en Lima Metropolitana sufrieron ataques o extorsiones. Un ejemplo crítico se registra en el distrito de San Juan de Lurigancho, donde el patio de maniobras de la empresa Santa Catalina cuenta con resguardo policial permanente tras una serie de agresiones contra sus choferes y unidades.
En el mapa delictivo nacional, la región de La Libertad ocupa el segundo lugar en incidencia extorsiva con 1 625 denuncias en el primer semestre del año, acumulando 13 518 casos registrados desde el año 2022. Asimismo, los distritos fiscales de Lima Norte, Lima Centro y Lima Sur sumaron un total combinado de 3 829 denuncias en el mismo periodo, situación que ha forzado a pequeños comerciantes de Lima Norte a reducir la visibilidad de sus locales o migrar a espacios reducidos para mitigar el riesgo de cobro de cupos.
