Las normativas vigentes desde el sábado incluyen incentivos fiscales para personas y empresas que inviertan en equipamiento de generación eléctrica con fuentes alternativas.
El régimen de Cuba promulgó las Resoluciones 179 y 180 de 2026 para incentivar el uso de energías renovables en medio de un severo déficit de generación que mantiene a la isla con apagones masivos. Las normativas, publicadas por medios estatales, exoneran del pago de aranceles aduaneros a personas naturales y jurídicas que importen tecnología limpia, incluyendo sistemas fotovoltaicos, calentadores solares, aerogeneradores, biodigestores, cargadores para vehículos eléctricos y equipos impulsados por biomasa.
Asimismo, la nueva reglamentación amplía el marco de compraventa de energía producida por particulares para permitir que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) incorpore no solo energía solar, sino también de origen eólico y de biomasa vegetal.
La adopción de estas medidas coincide con una tasa de afectación projected por la estatal Unión Eléctrica que alcanza al 69 % del territorio nacional durante las horas de mayor demanda. La capacidad disponible del sistema se sitúa en apenas 1 050 megavatios frente a una demanda estimada de 3 300 megavatios, lo que exige la desconexión programada de 2 280 megavatios para evitar el colapso de la red.
Esta escasez limita el suministro eléctrico a un promedio de dos a tres horas diarias para la población, escenario que ha derivado en protestas pacíficas, cacerolazos y quemas de residuos en diversos sectores de La Habana.
La crisis energética en la isla responde a la obsolescencia de las centrales térmicas construidas entre las décadas de 1960 y 1970, de las cuales siete de sus 16 unidades operativas permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento.
A la fragilidad de las plantas principales se suma el cese de la generación distribuida mediante diésel y fueloil —que representaba el 40 % de la matriz eléctrica— debido a la falta de divisas para adquirir combustible importado. La producción restante, dependiente de gas natural y fuentes renovables, resulta insuficiente para mitigar las interrupciones en el servicio.
