INPE registra que más de 29 mil reclusos participan en programas de trabajo penitenciario.
Como parte de los programas de resocialización impulsados por el Instituto Nacional Penitenciario (INPE), un total de 8,305 personas privadas de libertad cursan estudios de educación técnico-productiva en los diversos penales del Perú.
La cifra fue anunciada en el marco del Día de la Resocialización, celebrado en el Establecimiento Penitenciario de San Juan de Lurigancho, donde se detalló que la comunidad estudiantil en las prisiones asciende a casi 17,000 internos, abarcando diferentes niveles académicos e iniciativas artísticas orientadas a facilitar su futura reinserción social.
Distribución educativa y especialidades técnicas en las prisiones
La población estudiantil dentro del sistema penitenciario se distribuye en diversas modalidades diseñadas para atender las necesidades formativas de cada interno. En el ámbito de la Educación Técnico-Productiva (CETPRO), se registran 8,305 estudiantes matriculados en alguna de las 15 especialidades técnicas disponibles, que abarcan rubros como Administración y Comercio, Computación, Industrias Alimentarias, Textil y Confección, Cuero y Calzado, y Construcciones.
Asimismo, la Educación Básica Alternativa (CEBA) congrega a 7,257 internos que buscan culminar sus estudios de nivel primaria y secundaria. En paralelo, 194 personas acceden a programas de educación superior a distancia, 174 ciudadanos participan en cursos de alfabetización y un grupo complementario de 647 reclusos se integra en actividades de carácter artístico, cultural y musical.
Al respecto, el presidente del INPE, Raúl Inga Garay, enfatizó que la instrucción académica y las labores productivas permiten a los internos cimentar un nuevo proyecto de vida desde el periodo de reclusión, reconociendo además el desempeño de los 14,000 profesionales —entre docentes, psicólogos, trabajadores sociales y abogados— abocados al tratamiento penitenciario. En esa misma línea, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Luis Jiménez Borra, sostuvo que dotar de herramientas formativas a la población penal representa la verdadera garantía para que, al recuperar su libertad, actúen como ciudadanos de bien.
Fuerza laboral y desarrollo de capacidades
En el ámbito laboral, más de 29,000 personas privadas de libertad participan activamente en actividades de trabajo dentro de las prisiones del país. Este flujo productivo se canaliza mediante talleres independientes, autoempleo y convenios estratégicos bajo el marco del programa estatal Cárceles Productivas.
Durante la jornada conmemorativa, el INPE exhibió los artículos elaborados por los internos para la colección temática Corazón Bicolor 2026, una línea de manufactura inspirada en la identidad nacional. De igual manera, se llevó a cabo la final del concurso de canto interpenales, plataforma que expone el desarrollo de las aptitudes artísticas promovidas en los centros de reclusión.
