Foto-Andina
Artículo de opinión
Han quedado los registros audiovisuales y, en la memoria de las vivencias de cada una de las decenas de miles de personas que tuvieron contacto personal con ella, la incansable campaña desarrollada por Keiko Fujimori a propósito del último proceso electoral. Ello se multiplica no solo con las anteriores campañas como candidata presidencial, sino porque recorrer el país ha sido una práctica permanente, haya o no campaña electoral.
Visitar a las personas en su realidad cotidiana, sin disimulo ni maquillaje alguno, y conocer directamente de ellas la descripción de los problemas que las afectan, así como las soluciones que su experiencia directa les sugiere, ha sido, es y, a no dudarlo, será una característica de la gestión de la fundadora y presidenta de Fuerza Popular, partido político que desde hace ya 16 años reivindica y renueva el legado del gran presidente del Perú, el ingeniero Alberto Fujimori, sin apartarse de sus líneas maestras, recogidas no solo en la Constitución de 1993, la tercera más duradera de la historia peruana, sino también en las reformas estructurales de la organización económica del país, basada principalmente en el espíritu emprendedor de los peruanos de toda condición.
Desmintiendo a quienes tienen el atrevimiento —no basado en la ignorancia, sino en insana hostilidad— de afirmar que Keiko no trabaja ni ha trabajado, como si la laboriosidad se limitara a la vinculación con una planilla laboral, requisito este que, para mal de sus detractores, ella sí cumple, la líder del fujimorismo viene demostrando, con hechos, que la continuidad, coherencia, disciplina y solvencia de la organización partidaria que fundó y dirige no son casuales ni resultado del azar; por el contrario, son el resultado de esfuerzo, dedicación y sacrificio.
Ya quisiera yo retar a algunas deslenguadas que se atreven a denostar la labor de la presidenta electa del Perú a que, en los próximos cinco años, funden un partido, lo dirijan personalmente e intenten siquiera lograr un diez por ciento de lo logrado por ella, y me digan luego si requirió o no máximo esfuerzo.
Pese a la demora en la proclamación y acreditación final de los resultados de la segunda vuelta electoral —que amerita la corrección normativa por el Congreso de la República próximo a iniciar—, la presidenta electa, basada en datos objetivos indiscutibles sobre la voluntad popular expresada, ha venido adelantando la tarea, designando al equipo técnico que la representará en la transferencia gubernamental, reafirmando la vocación de unidad y amplia convocatoria que caracterizará su gestión, sin dejar de agradecer el apoyo recibido por la ciudadanía.
