Transportistas de la ruta Callao-Ventanilla denuncian meses de amenazas continuas y cartas extorsivas.
El servicio de transporte público en la Provincia Constitucional del Callao volvió a ser blanco de ataques delictivos vinculados al cobro de cupos. Durante las últimas horas, organizaciones criminales ejecutaron dos atentados directos contra unidades de transporte urbano en hechos separados.
En el primer incidente, delincuentes incendiaron una cúster de la empresa HR frente a su propietaria y a su hijo menor de edad. Horas después, en el distrito de Ventanilla, una combi en plena ruta con pasajeros a bordo fue atacada a balazos por presuntos extorsionadores, lo que dejó como saldo una pasajera herida de bala. Estos acontecimientos evidencian el recrudecimiento de la violencia y la falta de garantías de seguridad para los operarios del sector.
Los gremios de transportistas locales denunciaron que las acciones de amedrentamiento se han intensificado debido a la negativa de los comités de administración de ceder al pago de cupos extorsivos. Las pesquisas iniciales de la Policía Nacional del Perú sugieren que los ataques forman parte de una campaña coercitiva orquestada por mafias de la zona, las cuales buscan imponer tarifas fijas de ilegalidad tanto para permitir la circulación de las flotas como para autorizar el uso de los paraderos.
El primer atentado contra la empresa HR quedó registrado por cámaras de seguridad del sector. Las imágenes muestran a dos sujetos a bordo de una motocicleta; uno de ellos descendió portando un casco de seguridad y una galonera con combustible, roció el vehículo y le prendió fuego antes de escapar con rumbo desconocido. El siniestro consumió la herramienta de trabajo en pocos minutos. El hijo de la dueña, un menor de nueve años, fue quien detectó las llamas inicialmente e intentó alertar a su familia para sofocar el incendio, sin éxito.
La destrucción de la cúster representa un golpe crítico para la economía familiar afectada, debido a que el principal sustento del hogar se encuentra bajo tratamiento oncológico dependiente de medicación costosa. Además, los agraviados detallaron que mantenían obligaciones financieras vigentes tras solicitar un préstamo bancario para la adquisición de la unidad de transporte.
De acuerdo con las denuncias de los transportistas, los extorsionadores exigen un pago inicial de 300 soles por concepto de “inscripción” a la red ilegal, además de una cuota diaria obligatoria de 20 soles por vehículo.
Para forzar el cumplimiento del pago, los criminales implementaron un canal de comunicación mediante un chat grupal en la aplicación WhatsApp, donde incluyeron a los choferes de la empresa de manera inconsulta. A través de este medio, los delincuentes advirtieron que aquellos conductores que opten por retirarse del grupo o bloquear el contacto telefónico sufrirían una penalidad económica, elevando la cuota de inscripción a 500 soles, bajo amenaza de sufrir represalias materiales. Los propietarios informaron que hace año y medio sufrieron la quema de otro vehículo bajo la misma modalidad de chantaje.
Atentado contra pasajeros en el corredor Callao-Ventanilla
El segundo acto delictivo se reportó en el distrito de Ventanilla, donde una combi de pasajeros en plena circulación fue interceptada por una motocicleta con dos ocupantes. Los delincuentes cerraron el paso del vehículo y efectuaron múltiples disparos dirigidos hacia la cabina del conductor.
Una de las municiones impactó de manera colateral a una pasajera de 41 años de edad, quien sufrió una herida por rozamiento de proyectil de arma de fuego y requirió evacuación inmediata hacia el Hospital de Ventanilla para recibir las atenciones de emergencia y la estabilización correspondiente.
Testigos de la zona señalaron que la compañía de transportes afectada venía recibiendo correspondencia intimidatoria y mensajes extorsivos desde hace varios meses, dentro de un esquema delictivo donde la Policía investiga a dos bandas criminales que firman los escritos intimidatorios.
Los operarios agregaron que la presión criminal no se limita a una sola compañía, debido a que otras empresas que cubren la ruta de interconexión entre el Callao y Ventanilla estarían bajo el mismo esquema de amedrentamiento, consolidando un clima de temor generalizado ante la falta de resguardo policial efectivo.
