El Perú finalizó el primer cuatrimestre del ejercicio fiscal con un desempeño macroeconómico favorable, logrando contener los impactos derivados de las contingencias climáticas y los desabastecimientos energéticos originados por factores estructurales internos y la volatilidad geopolítica internacional.
De acuerdo con los balances oficiales consolidados por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), los principales agregados macroeconómicos registran una trayectoria de recuperación sostenida, configurando una plataforma financiera estable de cara al próximo periodo de gestión gubernamental. El dinamismo de la actividad productiva estuvo impulsado principalmente por el incremento de los volúmenes de exportación y el restablecimiento paulatino de los flujos de inversión en los sectores clave de la estructura económica nacional.
Los informes de la Presidencia de la República detallan que el Producto Bruto Interno (PBI) experimentó una tasa de crecimiento de 3.6 % durante el periodo enero-abril. Este resultado se complementa con una expansión del 36.1 % en el valor de las exportaciones, mientras que la inversión privada reportó un incremento del 13.2 % al cierre del primer trimestre. Las proyecciones técnicas sugieren que el componente de demanda interna y el sector externo mantendrán un comportamiento contracíclico frente a los riesgos del entorno global.
Comportamiento fiscal e inversión pública en el sector subnacional
La tendencia positiva de la actividad comercial e industrial mantuvo su vigencia durante el mes de mayo, periodo en el cual los ingresos de la hacienda pública por concepto de recaudación tributaria se elevaron en un 17.7 %. En el ámbito de la política fiscal y la provisión de infraestructura, la ejecución de la inversión pública consolidó un crecimiento acumulado de 11.4 % entre enero y mayo de este año.
Paralelamente, el proceso de consolidación fiscal permitió una reducción del déficit fiscal institucional, situándolo en un 1.6 % del PBI, cifra que evidencia un mayor rigor en la programación multianual del gasto y una optimización de los techos presupuestarios del sector público.
Desafíos institucionales y transición hacia el desarrollo microeconómico
La estabilización de los fundamentos macroeconómicos del país se sustenta en la predictibilidad de las reglas de juego y en la confianza de los agentes económicos privados en el esquema constitucional. No obstante, el Ejecutivo enfatiza que el fortalecimiento de la capacidad de gestión fiscal y el cumplimiento estricto de las reglas de endeudamiento deben traducirse en mejoras tangibles en las economías familiares, el empleo formal y el cierre de brechas de infraestructura en los gobiernos regionales.
Para operativizar estos avances y mitigar la asimetría entre las variables macroeconómicas y el bienestar microeconómico, la administración pública subraya tres lineamientos estratégicos:
- Pactos sectoriales: Resulta indispensable la formulación de acuerdos institucionales de largo plazo que brinden predictibilidad a los proyectos de inversión privada de gran envergadura.
- Gobernabilidad legislativa: El nuevo sistema parlamentario bicameral asume la responsabilidad de diseñar reformas normativas orientadas a dotar de mayor solidez a la institucionalidad del Estado y reducir los costos de transacción regulatorios.
- Inclusión territorial: Las agencias estatales deben priorizar la descentralización de las capacidades de gasto para asegurar que el actual ciclo expansivo promueva un crecimiento distributivo, sostenible y equilibrado en las zonas de menor desarrollo relativo.
