El Gobierno de Irán estimó este miércoles que la probabilidad de reanudar hostilidades bélicas directas a gran escala con los Estados Unidos se mantiene en niveles bajos, a pesar de los recientes bombardeos estadounidenses y de la inestabilidad en la región.
Las autoridades de Teherán fundamentan esta postura en lo que califican como un desgaste operativo de las fuerzas occidentales, aunque ratificaron que sus contingentes militares permanecen en estado de máxima alerta y con despliegue de fuego activo a lo largo de su litoral sur, abarcando desde Chabahar hasta Mahshahr.
Este pronunciamiento surge un día después de que el mando iraní acusara oficialmente a Washington de vulnerar el acuerdo de cese al fuego pactado en abril pasado, advirtiendo sobre la ejecución de represalias inmediatas ante la incursión de aeronaves no tripuladas en su espacio aéreo y el consecuente derribo de un dron de reconocimiento en las inmediaciones del estrecho de Ormuz.
Paralelamente, el Ministerio de Inteligencia de la república islámica emitió un comunicado oficial donde sostiene que las agencias de seguridad de Estados Unidos e Israel persiguen objetivos de fragmentación territorial y desestabilización política mediante mecanismos de guerra asimétrica.
La confrontación armada, que inició a finales de febrero con incursiones aéreas aliadas y sumió en la volatilidad a los mercados energéticos globales, no registra un vencedor definitivo en el terreno operativo. Ello dificulta los consensos en la mesa de negociación internacional -que cuenta con la mediación diplomática de Pakistán- debido a las posturas encontradas respecto al bloqueo naval de los puertos iraníes, las garantías de libre tránsito en las rutas de exportación de crudo y las restricciones al programa de desarrollo nuclear de Teherán.
Disputas de soberanía en el litoral y viabilidad del proceso de paz
El estancamiento de las negociaciones coexiste con fricciones tácticas en el frente marítimo que involucran intercepciones y fuego defensivo en Bandar Abás, donde mandos del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica confirmaron la ejecución de maniobras de defensa antiaérea tras detectar actividad de cazas F-35 y drones en el espacio aéreo soberano.
Por su parte, el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) argumentó que estas últimas incursiones se ejecutaron bajo la doctrina de legítima defensa para neutralizar amenazas directas contra el personal aliado desplegado en la zona.
Ante este escenario, el líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, exhortó a los Estados vecinos de Medio Oriente a retirar las autorizaciones logísticas que permiten el funcionamiento de instalaciones de la coalición occidental en sus territorios, afirmando que la influencia geopolítica de Washington experimenta un repliegue estratégico.
A pesar de la escalada de declaraciones, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, manifestó que la suscripción de un acuerdo de paz definitivo sigue siendo un objetivo viable, fijando como condición prioritaria para la administración estadounidense la reapertura total y definitiva al comercio internacional del estrecho de Ormuz.
