Fuente: National Geographic
Veterinarios en Ibiza señalan que saltos, ladridos y nerviosismo al reencontrarse con sus dueños no son necesariamente muestras de alegría, sino posibles síntomas de ansiedad que afectan la salud del animal.
Muchos dueños interpretan la efusividad de sus perros al llegar a casa como una muestra clara de felicidad. Sin embargo, especialistas advierten que este comportamiento puede esconder un problema más serio: estrés y ansiedad por separación. Los canes son animales sociales y afectuosos, por lo que es normal que saluden de manera tranquila. El problema surge cuando la bienvenida es desproporcionada, con saltos, ladridos excesivos o incluso micciones por la emoción.
Los expertos explican que este nivel de agitación indica que el animal no ha gestionado adecuadamente la ausencia de su dueño, sufriendo durante el tiempo en que estuvo solo. En perros de edad avanzada, estos episodios de estrés pueden provocar una sobrecarga en el corazón, aumentando el riesgo de problemas cardiovasculares. Por ello, la efusividad extrema no debe interpretarse como bienestar, sino como una señal de alerta que requiere atención.
Para corregir este comportamiento, los veterinarios recomiendan modificar las rutinas de salida y llegada. Despedidas largas y cargadas de emoción, así como saludos excesivos al volver, refuerzan la sensación de incertidumbre en el animal. En cambio, se aconseja realizar despedidas breves y saludos tranquilos, de apenas unos segundos, para que el perro entienda que la ausencia del dueño no es un acontecimiento preocupante. Con el tiempo, estos cambios ayudan a reducir la ansiedad y a que el animal permanezca más calmado cuando está solo.
Los especialistas coinciden en que la clave para evitar la ansiedad por separación es la consistencia en las rutinas y el manejo emocional. Con pequeños ajustes en la interacción diaria, los perros pueden aprender a gestionar mejor la ausencia de sus dueños y disfrutar de una vida más equilibrada
