Osinergmin exige cumplir cuotas de gas bajo amenaza de severas sanciones pecuniarias.
El racionamiento de gas natural a nivel nacional, dispuesto por el Ministerio de Energía y Minas (Minem), ha desencadenado una crisis de abastecimiento que afecta severamente a miles de conductores en todo el país.
Esta medida implica la suspensión inmediata de la venta de GNV para vehículos menores, incluyendo autos particulares y taxis, con el fin de priorizar el suministro para el transporte masivo como el Metropolitano.
La restricción ha generado movilizaciones masivas hacia las estaciones de servicio que aún cuentan con stock, provocando un alza generalizada en los precios de combustibles alternos ante la desesperación de los usuarios.
Agotamiento inminente de reservas y fiscalización
Según el vicepresidente del Consejo Directivo de Osinergmin, Aurelio Ochoa, las existencias actuales en los grifos de Lima podrían agotarse en cuestión de horas, ya que los gasocentros dependen de reservas adquiridas antes de la emergencia y no recibirán nuevo abastecimiento hasta que se repare la falla en el ducto del Cusco.
Por este motivo, la entidad supervisora ha advertido que los grifos que incumplan el racionamiento y despachen a taxis o particulares enfrentarán sanciones severas, con multas de hasta 50 UIT, lo que equivale a S/ 275,000 por cada infracción detectada.
La magnitud del déficit: El consumo de 14 días en una jornada
La gravedad del desabastecimiento se refleja en el volumen de gas disponible frente a la demanda habitual. El sistema se encuentra actualmente paralizado, lo que obliga al Estado a administrar una reserva limitada de aproximadamente 980 millones de pies cúbicos, cantidad que en un escenario normal el Perú produce y consume en un solo día.
Bajo el plan de emergencia del Minem, este volumen deberá racionarse para que rinda durante los 14 días proyectados de crisis, disponiendo únicamente de 70 millones de pies cúbicos diarios para todo el consumo interno.
Impacto económico en el transporte y usuarios
La transición forzada a combustibles líquidos ha golpeado drásticamente la economía de los transportistas, quienes reportan que el gasto diario en combustible se ha elevado de S/ 15 en GNV a cerca de S/ 80 en gasolina. Este incremento de costos se traslada de forma directa al ciudadano mediante tarifas de taxi más altas y un encarecimiento en el transporte de mercancías.
Aunque los vehículos con sistema dual pueden seguir operando con gasolina, el elevado precio de este recurso reduce el margen de ganancia de los trabajadores y afecta el presupuesto destinado a las necesidades básicas de las familias peruanas.
