l hallazgo de un mural tridimensional y polícromo de 4,000 años de antigüedad en la Huaca Yolanda ha sido catalogado como uno de los hitos arqueológicos más importantes del mundo en 2025. Dirigido por la arqueóloga Ana Cecilia Mauricio y el equipo de la PUCP, este descubrimiento en el caserío de Tanguche destaca por su singularidad técnica y su impacto social, al posicionar a una comunidad históricamente olvidada en el centro de la atención científica internacional.
La estructura no solo redefine la comprensión de la iconografía ritual del periodo Formativo, sino que representa un desafío de conservación y financiamiento para completar su excavación y estudio.
Innovación estética y simbolismo en tres dimensiones
La principal característica que hace único a este mural es su carácter tridimensional, con relieves trabajados en ambos lados del muro que permiten una conexión visual entre distintos ambientes del templo. Según la investigadora Mauricio, el diseño incluye apéndices cilíndricos que atraviesan la pared con fines puramente simbólicos, un recurso técnico nunca antes registrado en la arqueología peruana. La obra es polícroma, empleando pigmentos en tonos ocre, azul, negro y rojo que fueron renovados a lo largo del tiempo, lo que evidencia un uso ritual prolongado en el atrio más sagrado del edificio.
El registro iconográfico revela una compleja narrativa espiritual donde convergen figuras animales y humanas. En una de las caras destaca un ave de seis metros de largo, identificada posiblemente como un águila pescadora, junto a la representación geométrica de un felino.

En el lado opuesto, una secuencia de tres figuras humanas sugiere la transformación ritual del chamán. Estas representaciones confirman que los líderes de estas sociedades milenarias ejercían roles de sacerdotes y científicos, encargados de la sanación y el pronóstico de fenómenos climáticos.
A pesar de su magnitud, el equipo del Programa Praet solo ha logrado excavar seis metros de la extensión total del mural. La complejidad de trabajar con relieves polícromos exige altos costos de preservación y la intervención de especialistas, por lo que el objetivo principal para la temporada de julio de 2026 es asegurar el financiamiento necesario.
Además del rigor científico, el proyecto busca que este reconocimiento internacional se traduzca en progreso tangible para el pueblo de Tanguche, vinculando la protección del patrimonio con el bienestar de sus habitantes.
