Cada 2 de febrero, la fe se apodera de las calles de Puno. Las tradiciones prehispánicas, regalo ancestral de las comunidades indígenas del Perú, se fusionan con las atemporales tradiciones católicas. Declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde el 2014, es maravillosa la fiesta que los devotos dedican a una de las principales apariciones marianas de Iberoamérica, la Virgen de la Candelaria. Dedicamos este especial a su historia, que impregna la totalidad de esta fiesta, desde los días previos al festejo central, hasta el cierre.
La “Mamacha Candelaria”
De acuerdo al Diario El Peruano, la festividad dedicada a la Virgen de la Candelaria se desarrolló con la conquista española, desde los comienzos. En el siglo XVI, la misión católica “evangélica y pastoral” ya se extendía, y con ella el culto a Jesucristo y la Virgen María. La fe hacia esta advocación mariana tiene sus orígenes en 1392, en la isla española de Tenerife, la más grande del archipiélago canario.
Dado que este punto era parte del viaje marítimo del imperio español hacia América, el culto no tardó en trasladarse al territorio colonial. La imagen llegó al Perú el 2 de febrero de 1583, motivo por el que se declaró esta fecha el día principal de la festividad.
En nuestro país, la “Mamacha Candelaria”, como la conocerían los pobladores, encontró un sitio de adoración en el pueblo de Huancané, al norte de Puno. La Iglesia San Juan de Puno se convirtió en el Santuario de la Virgen de la Candelaria.
La devoción ya era palpable, pero se consolidó alrededor de 1781, cuando la villa se encontró rodeada por las fuerzas del caudillo Túpac Catari, quien gestaba una rebelión contra el yugo español. Los guerreros de Catari creyeron que la procesión de la Virgen eran refuerzos para el ejército enemigo y se replegaron. Desde entonces, la Candelaria se convirtió en Santa Patrona y protectora de Puno.
Danza y música: El legado prehispánico
Si la fe es el alma de esta multitudinaria celebración, la danza es el corazón de la misma. De acuerdo al portal Perú Rail, en la fiesta de la Candelaria participan alrededor de 40,000 bailarines y 9,000 músicos de todo el departamento.
Las fases previas al día central se caracterizan, además de la preparación espiritual, por la unión comunitaria mediante el baile. De acuerdo a RPP, desde el último día de enero se desarrolla el Concurso de Danzas Originarias o Autóctonas, en la Universidad Nacional de Altiplano, en el que participan 141 delegaciones, con lo mejor del folklore nacional.
El homenaje a la Candelaria comprende más de 100 bailes típicos. Para el arqueólogo e investigador Neiser Rubén Janca, esta diversidad refleja “el sincretismo entre la cultura prehispánica y las manifestaciones religiosas de la colonia española durante los siglos XVI y XVII”. Además de las cruces y otros símbolos, la danza, parte de expresiones religiosas ya existentes, fue una herramienta clave para la evangelización quechua y aimara.
Janca establece una distinción entre danzas autóctonas y danzas de luces. De acuerdo al especialista, las primeras «buscan conservar las tradiciones de antaño y son inmutables«. La vestimenta y coreografía no experimentaron mayores cambios con el tiempo. Resaltan bailes como Sikuris; Ayarachi y Q’arapulis o Quena-quena. Las segundas son de origen mestizo y más contemporáneas, como la Diablada; la Morenada y los Llameritos de Cantería.
El especialista destaca la teatralidad que propician los artistas, caracterizados como campesinos, pastores, “míticos demonios” y “ángeles bíblicos”, suscitando la atención de locales y forasteros.
Fiesta de la Candelaria 2026
A través de su página oficial de Facebook, la Municipalidad Provincial de Puno publicó el cronograma oficial para la Festividad de la Virgen de la Candelaria 2026. Para el día central, se prevé la Solemne Misa de Fiesta y la Procesión de la Sagrada Imagen. Asimismo, desde hoy hasta el 20 de febrero, se desarrollará la exposición de mantos creados para ataviar a la Santa Madre.
