La detención del Dictador usurpador y hoy considerado cabeza de una organizacion criminal narcoterrorista Nikolas Maduro debe analizarse no como un episodio aislado, sino como el quiebre del factor estructural de expulsión que originó uno de los mayores desplazamientos humanos del hemisferio occidental. Su impacto más profundo no se expresa solo en el plano del poder, sino en el sistema migratorio regional y, en particular, en la posibilidad real de retorno para millones de venezolanos.
Hoy, más de 7.5 millones de ciudadanos venezolanos se encuentran fuera de su país. No se trata de una migración económica clásica, sino de desplazamiento forzado prolongado. Cuando ese núcleo de expulsión se desarticula, el sistema migratorio cambia de estado.
I. PERÚ COMO CASO ESTRUCTURAL DE ACOGIDA E INTEGRACIÓN
Perú se consolidó como uno de los principales países receptores, con una población venezolana estimada en alrededor de 1.5 a 1.6 millones de personas. Una proporción significativa de esta población se asentó y desarrolló arraigo social y económico. El fenómeno transita hacia una integración prolongada, con efectos estructurales para el país de acogida y el de origen.
II. EL QUIEBRE DE LA IRREVERSABILIDAD
El fin del régimen o su desarticulación efectiva rompe la lógica de la migración sin retorno. Se pasa del éxodo estructural a una pausa estratégica orientada a la evaluación del retorno. Esto produce efectos medibles: desaceleración de nuevas salidas, suspensión de decisiones irreversibles y retornos exploratorios. El retorno no será impulsivo; será gradual, selectivo y condicionado a la seguridad jurídica y estabilidad mínima.
III. EL PERÚ ANTE LA VENTANA DE RETORNO
Perú debe habilitar un régimen jurídico de retorno voluntario con protección de derechos:
- Ventanas de retorno con estatus protegido, que permitan salir y reingresar sin pérdida automática de derechos.
- Portabilidad de derechos (educación, aportes y certificaciones).
- Mecanismos de reversibilidad: permitir el reingreso ordenado si el retorno resulta inviable.
Sobre las expulsiones: las expulsiones administrativas masivas no resuelven la migración, solo trasladan la presión. Se debe sustituir la expulsión del irregular por retorno asistido, con información y garantías.
IV. COORDINACION CONTINENTAL: CONDICIÓN DE ÉXITO
La migración venezolana exige una arquitectura continental:
- Interoperabilidad de registros (identidad, biometría, estatus migratorio) para trazabilidad en el proceso.
- Fondos multilaterales para retorno productivo (capital semilla y reinserción laboral).
V. SEGURIDAD Y FRONTERIZO INTELIGENTE
Ordenar el retorno fortalece la seguridad. Requiere un control fronterizo inteligente: verificación documental, rutas definidas y coordinación interagencial. La seguridad efectiva no criminaliza la movilidad humana; la gestiona con datos.
VI. LIDERAZGO REGIONAL
El Perú enfrenta una responsabilidad histórica de liderar la nueva fase: el retorno ordenado y voluntario. Liderar no es cerrar fronteras; es ordenar caminos. El Poder Ejecutivo debe liderar una política nacional de retorno y el Poder Legislativo habilitar el marco normativo de «ventanas de retorno».
Perú debe pasar de administrar la crisis a gobernar la transición. Sustituir expulsiones por retornos asistidos y activar un control fronterizo inteligente fijará el estándar regional de gobernanza migratoria para la próxima década.
Por Roxana del Águila
Especialista en Gestión y Política Migratoria
