Foto: Diario Correo
Mediante la Resolución Viceministerial N.° 162-2016-VMPCIC-MC, el 29 de diciembre de 2016, el Estado declaró al Candelabro de Paracas, ubicado al noroeste de la bahía homónima, Patrimonio Cultural de la Nación. De acuerdo a la plataforma del Estado peruano, el reconocimiento se otorgó al considerar el paisaje natural “(…) una expresión de obra de arte emplazada en un espacio físico-natural con relevantes valores históricos y culturales”.
Se trata de un geoglifo, un gigantesco diseño grabado en la superficie terrestre, mediante técnicas de remoción de terreno y adición de rocas. Aunque no se conoce su propósito exacto, se acepta entre historiadores su posible uso en ceremonias o rituales astronómicos. En el caso del Candelabro de Paracas, la hipótesis más difundida sostiene que los antiguos peruanos lo trazaron como guía visual para sus travesías marítimas. Otra suposición, con menor fundamento, lo coloca como símbolo de masonería, que dibujó nada menos que Don José de San Martín.
El Candelabro “(…) constituye un importante referente para la ubicación y localización de especies marinas vinculadas a la pesca artesanal, además de formar parte esencial de la actividad turística de la región”, afirma el portal del gobierno. Llamado también o Tres Cruces, este grabado fortalece la identidad cultural de los pobladores de los distritos de Pisco, San Andrés y Paracas, quienes conservan creencias y tradiciones en torno a él. Cabe destacar que se considera “único” en su clase, por sus características de diseño, localización y construcción.
El Ministerio de Cultura aprovechó esta oportunidad para recordar la importancia de proteger estas expresiones simbólicas integradas al territorio, que salvaguardan entidades como la Dirección de Paisaje Cultural.
