Foto: Aci Prensa
Por Sofía Saturno-Nota Especial
El Domingo Gaudete marca un momento de esperanza y gozo en la preparación espiritual de los fieles.
El Tercer Domingo de Adviento, celebrado este año el 14 de diciembre de 2025, representa uno de los momentos más significativos dentro del calendario litúrgico de la Iglesia Católica. Conocido como el Domingo Gaudete, esta jornada invita a los creyentes a vivir la espera de la Navidad con un espíritu de alegría y esperanza.
La palabra Gaudete proviene del latín y significa “alégrense”. Es una exhortación que recuerda a los fieles que, en medio de la preparación espiritual y la penitencia propias del Adviento, la cercanía del nacimiento de Jesús es motivo de gozo.
Una de las características más visibles de este domingo es el uso del color rosado en las vestiduras litúrgicas, que sustituye al morado habitual del Adviento. Este cambio simboliza la alegría que irrumpe en el camino de preparación, anticipando la luz de la Navidad.
En las parroquias y comunidades, se enciende la tercera vela de la corona de Adviento, también de color rosado. Este gesto sencillo pero profundo recuerda que la espera no es solo un tiempo de reflexión, sino también de celebración de la esperanza que trae el nacimiento de Cristo.
Las lecturas bíblicas de este día refuerzan el mensaje de alegría. El profeta Isaías anuncia la llegada de la salvación, mientras que el Evangelio invita a reconocer la misión de Juan el Bautista como precursor de Jesús, quien trae la verdadera luz al mundo.
El Tercer Domingo de Adviento también es una oportunidad para que las comunidades cristianas organicen actividades solidarias, como campañas de ayuda a los más necesitados. De esta manera, la alegría se traduce en gestos concretos de amor y servicio.
En muchos lugares del Perú, este domingo se vive con misas especiales, conciertos corales y ferias parroquiales, que refuerzan el sentido comunitario y la preparación espiritual hacia la Navidad.
El simbolismo del color rosado y de la vela encendida recuerda que la fe no es solo espera silenciosa, sino también celebración compartida. La Iglesia invita a los fieles a abrir el corazón a la esperanza y a la alegría que trae el anuncio del nacimiento de Jesús.
Más allá de lo religioso, el Tercer Domingo de Adviento se ha convertido en un espacio de encuentro familiar. Muchas familias aprovechan este día para reunirse, compartir comidas típicas y fortalecer la unión en torno a la preparación navideña.
La tradición también tiene un fuerte componente cultural. En diversas regiones, se realizan procesiones, cantos y representaciones que mezclan la devoción con las costumbres locales, enriqueciendo la vivencia del Adviento con la identidad peruana.
Finalmente, este domingo recuerda que la Navidad no es solo una fecha de celebración, sino un acontecimiento espiritual que transforma la vida de los creyentes. La alegría del Domingo Gaudete es un anticipo de la luz que iluminará el mundo con el nacimiento de Cristo.
El Tercer Domingo de Adviento es, en esencia, un llamado a vivir la espera con alegría, esperanza y solidaridad. Con la vela rosada encendida y el corazón dispuesto, los fieles se preparan para recibir la Navidad como un tiempo de luz y renovación espiritual.
