Teherán intensifica su postura de disuasión militar frente a Washington mientras enfrenta una severa crisis interna por la represión de protestas masivas, que según organismos internacionales han dejado miles de víctimas mortales.
La tensión regional se ha disparado con la llegada del portaviones USS Abraham Lincoln a Medio Oriente, un despliegue que el régimen iraní ha calificado como irrelevante para su determinación soberana.
En paralelo, la comunidad internacional y diversas oenegés denuncian un apagón informativo y un uso desproporcionado de la fuerza contra la población civil, lo que ha llevado a líderes europeos a proponer sanciones más severas contra las fuerzas de seguridad de la república islámica.
Tensión militar y advertencias en el Golfo
La cancillería de Irán, a través de su portavoz Esmail Baqai, aseguró que el país responderá de forma «contundente» y provocará «arrepentimiento» ante cualquier intento de agresión por parte de Estados Unidos. Este mensaje coincide con el posicionamiento del Comando Central estadounidense (Centcom), que justifica la presencia de sus activos navales como una medida para garantizar la estabilidad regional.
Como respuesta simbólica, las autoridades iraníes instalaron un mural en Teherán con la imagen de un portaviones destruido bajo el lema: «El que siembra vientos, cosecha tempestades».
En el plano doméstico, la organización HRANA ha documentado una cifra alarmante de casi 6.000 fallecidos durante la oleada de protestas que inició por la crisis económica y evolucionó hacia un movimiento contra el sistema teocrático.
No obstante, la oenegé advierte que existen más de 17.000 decesos adicionales bajo investigación y que la cifra de detenidos supera los 41.000 ciudadanos. El gobierno iraní, por su parte, reconoce oficialmente apenas 3.117 decesos, atribuyendo la mayoría de las muertes a «alborotadores» y defendiendo la actuación de sus fuerzas de seguridad.
La organización Netblocks confirmó que el bloqueo de internet persiste desde hace 18 días, una medida interpretada por activistas como una estrategia para ocultar la magnitud de la represión.
Ante este escenario, el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, ha solicitado formalmente a la Unión Europea incluir al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en la lista de organizaciones terroristas.
Mientras tanto, aliados regionales de Irán como Hezbolá advierten que un conflicto directo «incendiará la región», a pesar de que naciones como los Emiratos Árabes Unidos han aclarado que no permitirán el uso de su territorio para lanzar ataques contra Irán.
