Foto: Composición Perú Informa
Por Sofía Saturno- Nota Especial
En el Perú, más de 176,000 casos de violencia contra mujeres fueron atendidos en 2025, reflejando la magnitud de una crisis que exige acción inmediata y sostenida.
El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se conmemora cada 25 de noviembre, instaurado por la ONU en 1999 en memoria de las hermanas Mirabal, asesinadas en República Dominicana en 1960 por su activismo político. La fecha simboliza la resistencia contra la violencia de género y el compromiso global por erradicarla.
De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), hasta octubre de 2025 se registraron 176,925 casos de violencia contra mujeres atendidos en servicios públicos. La Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) revela que el 52% de mujeres peruanas ha sufrido algún tipo de violencia psicológica, física o sexual en su vida. Estas cifras reflejan que la violencia de género sigue siendo una crisis estructural.
El Ministerio Público reportó más de 100 feminicidios consumados en lo que va del año, además de cientos de tentativas. Cada caso representa una vida truncada y una familia afectada, lo que evidencia la urgencia de reforzar la prevención y la sanción efectiva.
• Psicológica: insultos, humillaciones y control coercitivo.
• Física: agresiones que dejan lesiones y secuelas permanentes.
• Sexual: abusos y violaciones que afectan gravemente la salud física y mental.
• Digital: en 2025, la campaña global se centra en combatir el acoso en redes sociales, una amenaza creciente que busca silenciar a mujeres y niñas.
La violencia contra la mujer no solo deja huellas físicas y emocionales, sino que también afecta el desarrollo económico y social. Se estima que las pérdidas por violencia de género representan hasta el 3.7% del PBI mundial, y en el Perú generan costos en salud, justicia y productividad.
El Estado peruano ha fortalecido la red de atención con más de 400 Centros de Emergencia Mujer (CEM), líneas de ayuda como el 100, y programas de prevención en escuelas y comunidades. Campañas como “Sin excusas” buscan sensibilizar sobre la violencia en espacios digitales y físicos.
Organizaciones feministas, colectivos juveniles y asociaciones comunitarias realizan marchas, vigilias y actividades culturales cada 25 de noviembre, recordando que la lucha contra la violencia es diaria y colectiva.
A pesar de los avances, los principales retos son:
• Acceso al crédito y autonomía económica de las mujeres.
• Mayor cobertura de servicios de salud mental.
• Reducción de la impunidad judicial en casos de feminicidio y violencia sexual.
• Educación con enfoque de igualdad de género, aún resistida en algunos sectores.
La ONU recuerda que una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual. En América Latina, los feminicidios siguen siendo una de las formas más extremas de violencia de género, lo que convierte al 25 de noviembre en una fecha de reflexión y acción regional.
El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer no es solo una efeméride: es un recordatorio de que la violencia persiste y que erradicarla requiere compromiso político, social y ciudadano.
Con más de 176,000 casos atendidos en 2025 y más de 100 feminicidios registrados, el Perú enfrenta una crisis que exige respuestas inmediatas y sostenidas. El 25 de noviembre es un llamado a la acción: construir un país libre de violencia contra las mujeres es una tarea colectiva e impostergable.
