Fuente: Radio Facundo Quiroga
Además de las decoraciones, los regalos, el champán y una deliciosa cena con quienes más queremos, los fuegos artificiales y otros artefactos pirotécnicos son propios de los días festivos de fin de año, comúnmente Navidad y Año Nuevo.
Aunque este espectáculo de luces y color nos resulta muy atractivo, tiene el efecto contrario en nuestras mascotas. Según Compañía California, laboratorio de medicamentos veterinarios, estos dispositivos son “una fuente de estrés y malestar” para los animales domésticos.
En primer lugar, sus oídos son considerablemente más sensibles que los humanos. El estallido de los pirotécnicos, que puede alcanzar un pico de 190 decibeles, pone su capacidad auditiva en alto riesgo. Además, pueden aparecer otras secuelas. En 2024, la Asociación Peruana de Protección a los Animales, determinó que entre el 30 y 40% de los casos de exposición presentó consecuencias físicas y psíquicas.
En esta situación, los animales pueden reaccionar con ataques de pánico, vómitos u otras demostraciones de aflicción. Ya que los animales no pueden racionalizar su ansiedad, son susceptibles de comportarse erráticamente por el terror y lastimarse en el proceso. Una mascota afectada podría, por ejemplo, correr fuera de casa y verse en peligro de ser atropellada. En casos muy graves, los estragos en mente y cuerpo producen la muerte.
MSD Animal Health, empresa líder en el rubro de productos para la salud animal, brinda algunas recomendaciones para mantener a salvo a nuestros amigos:
Calmar a tu mascota con música y entrenarla, de modo que esté mentalmente preparada para los fuertes sonidos que se avecinan.
En perros, usar fajas y tapones. Las primeras crean una suave presión en el torso que libera oxitocina, y los segundos mitigan el impacto del ruido.
Utilizar tranquilizantes en gotas, siempre administrados por un profesional.
Generar un espacio seguro para que tu mascota se refugie durante el espectáculo pirotécnico. Proveer un lugar con agua fresca, sin espejos y con música a alto volumen.
Consentir y tranquilizar a tu mascota durante la noche.
