A través de un comunicado oficial, las Fuerzas Armadas de Ucrania denunciaron la colaboración de tropas procedentes de Corea del Norte, asentadas en la región rusa de Kursk, en misiones de reconocimiento aéreo que posibilitarían al gobierno ruso bombardear la ciudad ucraniana de Sumi. Afirman tener registro de «todas las pruebas de la participación de formaciones extranjeras en la agresión armada», entre ellas reportes de comunicación y un video.
En 2024, Rusia solicitó el apoyo de la milicia norcoreana, que se ubicó en Kursk para hacer frente a la mayor incursión de tropas ucranianas que se realizó durante esta etapa de la guerra. Según el Estado Mayor de la Defensa ucraniano, los soldados asiáticos colaboran en los ataques “recabando información o ajustando la capacidad de disparo” por mencionar algunas operaciones que facilitan los atentados. Se reservan el derecho a “neutralizar” a cualquier aliado de Moscú.
En septiembre, el Servicio Nacional de Inteligencia (NIS) reveló que al menos 2,000 soldados norcoreanos han fallecido en el transcurso del conflicto ruso-ucraniano. El régimen de Kim Jong-un fue blanco de críticas por su cobertura parcializada de la guerra, y se acusó al mandatario de usar las muertes de sus combatientes como propaganda política.
