La figura del Señor de los Milagros procesionará más de tres kilómetros en Roma, reuniendo a 40 fraternidades internacionales y cientos de devotos en un acto masivo de fe.
La fe que nació en una pared de adobe en Lima en el siglo XVII cruzará una vez más las fronteras del continente para consolidarse como una manifestación de fe global. Este domingo 19 de octubre, más de 4.000 devotos peruanos y latinoamericanos participarán en la Gran Procesión del Señor de los Milagros en Roma, un evento religioso que llevará la imagen del “Cristo Morado” hasta la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.
Esta será una de las expresiones más significativas de religiosidad popular en el marco del Año Santo. Peregrinos de distintos países han confirmado su asistencia para caminar juntos en oración y acompañar al santo en la capital italiana.
Organización y alcance internacional
La Hermandad del Señor de los Milagros en Roma, organizadora del evento, confirmó la presencia de al menos 40 fraternidades internacionales en esta jornada. Los preparativos se iniciaron meses atrás y han contado con el respaldo del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, donde se realizó la presentación oficial de la procesión. Para muchos devotos, este recorrido por las calles romanas representa una oportunidad de renovar la fe y recordar los orígenes de una devoción que se mantiene viva desde hace más de tres siglos.
Wilmer Oblitas, mayordomo de la Hermandad en Roma, expresó con entusiasmo el deseo de llevar este símbolo religioso más allá de las fronteras peruanas. “Queremos que nuestro Señor de los Milagros sea internacionalizado, que lo conozca el mundo entero”, señaló a EWTN Noticias. Además, indicó que esta devoción “no pertenece solo al Perú”, sino a todos los creyentes que encuentran en el Cristo Morado “un signo de esperanza y de fe en medio de las dificultades”.
Un recorrido de tres kilómetros y cientos de fieles
Según los organizadores, cerca de 2.500 peregrinos viajarán desde el extranjero para sumarse a los fieles residentes en Italia, sumando aproximadamente 4.000 participantes. Solo entre cargadores, sahumadoras y cantoras se contabilizan más de 700 devotos que acompañarán el anda del Cristo de Pachacamilla a lo largo de un trayecto de más de tres kilómetros por la capital italiana.
El recorrido contará con momentos de oración y cánticos tradicionales. Oblitas describió la solemnidad de la procesión: “Yo voy justamente detrás del anda, junto con las autoridades, nuestro capellán y los cargadores. Acompañamos todo el recorrido en oración, con profunda emoción, porque sabemos que el Señor camina con nosotros”.
Entre las figuras más reconocibles estarán las sahumadoras, mujeres vestidas de blanco y morado que acompañan el paso del anda con incienso. Oblitas destacó la dimensión simbólica de este acto: “El humo se purifica, no solo limpia el ambiente, sino también espiritualmente. Es una forma de humildad, un acto de entrega y reverencia al Señor”.
El ministro Manuel Carrasco, encargado de Negocios de la Embajada del Perú ante la Santa Sede, recordó que esta devoción se originó en 1651, cuando un esclavo angoleño pintó la imagen de Cristo crucificado en una pared de barro en Pachacamilla. Este lienzo resistió el devastador terremoto de 1655, marcando el inicio de una tradición que se transformó en una de las expresiones de fe más grandes del mundo católico.
Durante la presentación oficial se transmitió un mensaje del cardenal Pedro Barreto, arzobispo emérito de Huancayo. El cardenal reflexionó sobre el sentido humano y social de la devoción, recordando que la fe «tiene su raíz en la experiencia del migrante y del pobre» y que el Señor de los Milagros «nos invita a mirar con amor a quienes sufren, a los que están lejos de su tierra, y a recordar que Jesús mismo fue migrante y esclavo por amor”.
Con esta procesión, Roma se convertirá por unas horas en un reflejo de Lima, donde el incienso, los cánticos y las vestiduras moradas unirán a miles de fieles bajo una misma devoción.
