Un informe del sector financiero revela que las extorsiones han afectado gravemente a los sectores transporte, construcción, inmobiliario y educativo, generando pérdidas millonarias y paralización de inversiones.
El último domingo, un reporte difundido por La República reveló que las extorsiones criminales han generado pérdidas superiores a los S/2.400 millones en sectores estratégicos de la economía peruana. El impacto se concentra en transporte, construcción, inmobiliarias y educación privada, donde empresarios y trabajadores enfrentan amenazas constantes.
Según el informe, muchas obras de infraestructura han sido paralizadas por temor a represalias, mientras que empresas de transporte han reducido operaciones en zonas de alto riesgo. En el sector educativo, colegios privados en regiones como La Libertad y Piura han reportado amenazas directas a directores y docentes.
El economista Jorge González Izquierdo advirtió que esta situación no solo afecta la inversión privada, sino también la generación de empleo formal. “La inseguridad está frenando decisiones económicas clave. Si no se controla, el daño será estructural”, señaló.
El Ministerio del Interior ha anunciado operativos focalizados, pero gremios empresariales exigen una estrategia integral que combine seguridad, inteligencia financiera y protección a víctimas.
Cuando la extorsión se vuelve rutina, la economía se vuelve rehén. Y mientras el miedo paraliza, el país pierde más que dinero: pierde confianza en su propio futuro.
