Menos de dos semanas después del devastador sismo que dejó 75 muertos y más de 1,200 heridos, Filipinas volvió a estremecerse por un potente terremoto que ha causado, hasta el momento, seis víctimas mortales.
El movimiento telúrico, de magnitud 7,4, se registró a las 09:43 de la mañana (hora local), a unos 20 kilómetros al este de Manay, en la isla de Mindanao. La sacudida provocó el colapso de estructuras y deslizamientos en varias zonas del sur del país.
Entre las víctimas, se encuentran tres mineros que murieron al derrumbarse el túnel donde trabajaban en busca de oro, al oeste de Manay. En Mati, otra persona perdió la vida al caerle un muro, mientras que un hombre falleció de un infarto tras el sismo. En la ciudad de Davao, a unos 100 kilómetros del epicentro, se reportó una sexta víctima.
El temblor activó una alerta de tsunami que se extendió a Indonesia y Palau, aunque posteriormente fue levantada por el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico. Aun así, las autoridades filipinas mantienen la alerta por posibles réplicas y han ordenado la suspensión de clases y labores en oficinas públicas como medida preventiva.
