Un nuevo bombardeo ruso, ejecutado la mañana del 10 de octubre, volvió a sacudir a Ucrania. Misiles de crucero y drones kamikaze de fabricación iraní impactaron contra infraestructuras eléctricas y centrales energéticas en Kiev, Zaporiyia, Dnipró y otras regiones del país, provocando apagones generalizados y cortes en el suministro de gas y agua.
La Fuerza Aérea ucraniana, que informó del ataque a través de su canal oficial de Telegram, instó a la población a refugiarse de inmediato ante el peligro de nuevas ofensivas.
El presidente Volodímir Zelenski confirmó que el bombardeo dejó un niño de 7 años muerto en Zaporiyia y al menos 20 heridos en distintas zonas. “Fue un ataque cínico y calculado, con más de 450 drones y 30 misiles dirigidos contra todo lo que sostiene la vida cotidiana. Los rusos quieren privarnos de lo esencial”, declaró el mandatario.
El Ministerio de Energía de Ucrania informó que los equipos de emergencia trabajan para evaluar y reparar los daños. Por su parte, la red eléctrica Ukrenergo señaló que un “número significativo de usuarios” se quedó sin electricidad, mientras la compañía DTK reportó más de 420 mil familias afectadas solo en Kiev.
Además de la capital, las regiones de Donetsk, Cherníguiv, Járkiv y Sumy también sufrieron graves interrupciones del servicio eléctrico, en lo que autoridades locales describen como uno de los ataques más intensos contra la infraestructura civil en los últimos meses.
