Fuente: Instagram (AguaMarina)
El ataque armado ocurrido durante una presentación del grupo Agua Marina en Chorrillos ha conmocionado al país y ha generado una ola de indignación en el mundo de la cumbia. Diversas agrupaciones referentes del género han alzado su voz para condenar la violencia, expresar solidaridad con los heridos y exigir medidas urgentes frente a la inseguridad que afecta también a los artistas y trabajadores del espectáculo.
Desde las primeras horas después del atentado, Grupo 5, Armonía 10, Hermanos Yaipén, Caribeños de Guadalupe, La Única Tropical, Zaperoko y otras orquestas manifestaron su rechazo a lo sucedido. En conjunto, sus mensajes reflejan preocupación, tristeza y un llamado a las autoridades para que hechos como este no vuelvan a repetirse.
El Grupo 5, una de las orquestas más emblemáticas del país, expresó su profundo pesar por el atentado y su respaldo a los integrantes de Agua Marina. En sus redes sociales, la agrupación lamentó que “la delincuencia gobierne al Perú” y pidió oraciones por la pronta recuperación de los heridos.

Por su parte, Armonía 10 también se pronunció con un mensaje contundente: “La delincuencia debe parar, el Perú quiere paz”. Con más de cinco décadas de trayectoria, la agrupación piurana recordó que la música debe unir, no dividir, e instó a las autoridades a proteger a los artistas y al público que acude a los conciertos.

En la misma línea, los Hermanos Yaipén expresaron su solidaridad y calificaron el ataque como una herida para todo el gremio musical. La agrupación lamentó que los escenarios, espacios de alegría y cultura se vean amenazados por la violencia.

Los Caribeños de Guadalupe, con más de cincuenta años de historia, también se sumaron al rechazo generalizado. “¡Basta ya con esta delincuencia!”, escribieron en sus redes, acompañando el mensaje con palabras de aliento hacia los músicos y el equipo de Agua Marina.

Asimismo, otras agrupaciones como La Única Tropical, Zaperoko, Corazón Serrano y Papillón se unieron a la cadena de solidaridad, compartiendo mensajes de apoyo y exigiendo mayor seguridad en los eventos públicos. Todas coincidieron en un punto: los artistas, al igual que el público, merecen trabajar y disfrutar sin miedo.



El atentado contra Agua Marina no solo ha remecido a la comunidad artística, sino que ha puesto en evidencia la creciente sensación de inseguridad que vive el país. Para muchos músicos, este hecho marca un antes y un después en la relación entre el arte popular y la violencia social. La cumbia, género símbolo de unión y esperanza, hoy alza su voz no solo para pedir justicia, sino también para reclamar un país en el que la música vuelva a sonar sin miedo.
