Perúflora 2025, declarado de interés nacional por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), concluyó su edición reafirmando el valor cultural, económico y social de la floricultura peruana. Durante cinco días, el Parque Central de Miraflores se transformó en una gran galería natural, recibiendo a más de 100 mil visitantes.
La exposición, realizada del 24 al 28 de septiembre, contó con la participación de más de 90 expositores, incluyendo productores, cooperativas y viveristas. La creatividad de paisajistas y diseñadores convirtió la feria en una auténtica experiencia cultural, educativa y sostenible. Familias completas disfrutaron de talleres, desfiles, premiaciones y concursos, con largas filas formándose en los populares espacios «instagrameables».
Carmen Balarín de Ibérico, presidenta de la Asociación Peruana de Arquitectura del Paisaje y promotora de Perúflora, enfatizó el impacto directo del evento en los productores, al servir como una vitrina para mostrar su trabajo, generar contactos comerciales y fortalecer su presencia en el mercado.
Balarín de Ibérico destacó el rol de inclusión del evento: «Muchas mujeres agricultoras encontraron en la feria un espacio de reconocimiento y empoderamiento. Varias de ellas iniciaron contactos para exportar o distribuir sus productos, lo que demuestra que la floricultura también es una verdadera herramienta de inclusión y desarrollo social».
La presidenta de la Asociación señaló que el motor de esta edición fue el trabajo articulado entre sectores. El Estado brindó respaldo institucional; las empresas privadas aportaron recursos y plataformas de comunicación; y los productores llevaron el corazón del evento con sus flores y su creatividad.
«Esa convergencia permitió que Perúflora no fuera solo una feria, sino una experiencia nacional que unió a regiones, gremios, universidades y familias. Es la demostración de que el desarrollo sostenible solo es posible si se trabaja en conjunto», acotó.
Perúflora 2025 se caracterizó por ser una edición innovadora. Incluyó la instalación de más de diez spots instagrameables que generaron gran afluencia de público. Además, se realizaron desfiles de modas inspirados en la flora nacional, premiaciones a los mejores arreglos florales y talleres educativos para niños y familias.
Una de las novedades fue el concurso de paisajismo “Paisajes en los cerros de Lima”, desarrollado junto al Colegio de Arquitectos del Perú. Esta iniciativa logró conectar la floricultura con la visión urbanística y ecológica de la capital, ampliando el alcance y la relevancia del evento.
