La nueva estrategia educativa ofrece diversas especialidades técnicas mientras los jóvenes cursan la secundaria.
Cerca de 250,000 estudiantes de instituciones educativas que aplican el Modelo de Secundaria con Formación Técnica recibirán este año certificaciones modulares que acreditan sus competencias técnicas. Esta iniciativa ha colocado la educación técnica como una prioridad en la gestión, buscando impulsar el acceso de los jóvenes al mercado laboral y a los estudios superiores.
El modelo educativo permite que los estudiantes adquieran habilidades en diversas especialidades técnicas mientras cursan la secundaria. Su plan de estudios combina las competencias del Currículo Nacional con un área de Educación para el Trabajo, que se desarrolla en ocho horas pedagógicas semanales. Este enfoque se centra en competencias técnicas, digitales y en la gestión de proyectos de emprendimiento.
Actualmente, 623 instituciones educativas ofrecen el Modelo de Secundaria con Formación Técnica en las 26 regiones del país. Las zonas con mayor número de alumnos inscritos son Lima Metropolitana (83,269 estudiantes), seguida por Piura (23,763), Puno (20,761), Junín (21,352) y Lima Provincias (17,217).
El titular de Educación, Morgan Quero, destacó que esta formación secundaria brinda herramientas integrales para que los jóvenes aprendan a emprender, a resolver problemas reales y a utilizar tecnologías digitales. Los programas se adaptan a las riquezas naturales, culturales y productivas de cada región, asegurando que los estudiantes apliquen lo aprendido y contribuyan al desarrollo socioeconómico de sus comunidades.
Entre 2024 y 2025, el modelo también ha sido implementado en 20 Escuelas Bicentenario. Estos modernos centros cuentan con aulas flexibles y talleres especializados equipados con tecnologías de la cuarta revolución industrial, garantizando una formación alineada con las demandas actuales del mercado laboral.
En marzo de este año, se aprobó la norma técnica que permite acreditar oficialmente las competencias técnicas de los estudiantes. Gracias a este reconocimiento formal, los jóvenes cuentan con documentos oficiales que respaldan sus habilidades ante futuros empleadores.
Cada vez que el alumno completa un módulo formativo durante el año escolar, recibe un certificado que reconoce los logros alcanzados en su especialidad. Para que esto sea válido, cada módulo debe sumar un mínimo de 288 horas pedagógicas por grado.
La certificación de especialidad técnica se otorga al finalizar los cinco años de secundaria. Los requisitos incluyen haber completado todos los módulos, haber acumulado al menos 1,440 horas pedagógicas y haber mantenido la misma especialidad durante todo el periodo.
De esta manera, la certificación garantiza que el estudiante ha desarrollado las competencias técnicas necesarias, facilitando su inserción laboral o su continuidad en estudios superiores. El sector Educación impulsa la transitabilidad para crear puentes fluidos entre la secundaria técnica, la educación técnico-productiva y la educación superior tecnológica.
