La policía de Hong Kong desactivó una bomba de la Segunda Guerra Mundial que contenía 227 kilos de explosivos. La operación, de alto riesgo, requirió la evacuación de aproximadamente 6,000 personas de 18 edificios en el distrito de Quarry Bay.
La desactivación se completó antes de lo previsto, a pesar de un retraso causado por la lluvia. Los expertos lograron perforar el artefacto para quemar el material explosivo en su interior. Una vez finalizado el trabajo, las autoridades confirmaron que la zona era segura y permitieron a los residentes regresar a sus hogares.
El artefacto, de 1.5 metros de largo, fue descubierto durante trabajos de construcción y se cree que fue arrojado por una aeronave estadounidense. Este tipo de hallazgos, aunque esporádicos, son un recordatorio de los intensos bombardeos que la ciudad sufrió durante la Segunda Guerra Mundial. Expertos advierten que el rápido desarrollo urbanístico de Hong Kong podría desenterrar más de estas reliquias del pasado.
