Foto: Andina
El ingeniero Orlando Ccora, especialista de la Subdirección de Evaluación del Ambiente Atmosférico del Senamhi, explicó que el color de las prendas cumple un papel clave en la sensación térmica que experimenta una persona, ante los días de sol intenso que nos afecta.
“La ropa de color negro absorbe más calor, lo que provoca que quien la use se sofoque con mayor rapidez, a diferencia de alguien que viste colores intermedios”, explicó.
Precisó que, si bien el color blanco refleja gran parte de la radiación solar, también puede generar deslumbramiento, por lo que la recomendación principal es optar por tonos intermedios. “Colores como beige, celeste no muy claro o un azul intermedio son los más adecuados, ya que no absorben ni reflejan excesivamente el calor”, indicó.
Ccora añadió que, más allá de que una prenda cuente o no con protección UV, las cuales suelen ser más costosa, lo fundamental es elegir ropa confeccionada con tela delgada, pero de trama muy tupida.
“La distancia entre los hilos debe ser lo menor posible para evitar que la radiación atraviese la prenda y llegue directamente a la piel”, sostuvo.
Debido a que no todas las personas tienen la posibilidad económica de adquirir ropa con protección UV certificada, insistió en que una prenda de tejido cerrado y color intermedio resulta una alternativa adecuada.
«No solo debemos considerar la temperatura ambiental que registran los equipos, sino la sensación térmica, que es la temperatura que percibe nuestro cuerpo. Por ejemplo, si el equipo marca 25 grados, nuestro cuerpo puede estar sintiendo 27, y si usamos ropa oscura esa sensación aumenta aún más”, detalló el experto.
Sobre los lentes con filtro UV, recomendó comprarlos únicamente en establecimientos confiables, ya que muchos artículos de bajo costo no cumplen realmente con esta función.
En relación con las sombrillas, explicó que, si bien todas brindan protección frente a la radiación UV, las de color oscuro tienden a concentrar mayor calor.
“Una sombrilla oscura protege de la radiación, pero genera mayor sofocamiento porque el color oscuro absorbe el calor. Por ello, se recomienda también optar por colores claros o intermedios”, señaló.
El especialista recordó que la exposición prolongada al sol sin protección puede causar quemaduras en la piel y daños en los ojos. Además, explicó que el tiempo de exposición segura varía según el tipo de piel.
“Las personas de piel blanca pueden exponerse sin protección entre 10 y 12 minutos; las de piel trigueña, entre 15 y 17 minutos; y las de piel oscura, entre 20 y 25 minutos, debido a la mayor producción de melanina, que actúa como protección natural”, puntualizó.
