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La detallada propuesta fue presentada inmediatamente después de su encuentro con el primer ministro israelí en Washington D.C.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó este lunes un ambicioso plan de paz de 20 puntos para Gaza, una propuesta que contempla la creación de un gobierno de transición sin la presencia de Hamás, la desmilitarización completa de la Franja y, de manera significativa, abre por primera vez la puerta a la negociación de un futuro Estado palestino.
El anuncio se realizó durante una comparecencia de prensa conjunta en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien de inmediato expresó su «total apoyo» a la iniciativa, afirmando que sus objetivos coinciden con los de la ofensiva israelí en el enclave.
El plan establece una hoja de ruta con medidas urgentes, condicionando la continuidad de la ofensiva militar israelí a la respuesta de Hamás. Entre las acciones inmediatas se incluye un cese al fuego inmediato en Gaza y la retirada progresiva de las tropas israelíes. En el apartado de intercambio, el proyecto exige que Hamás libere en un plazo de 72 horas a los 48 rehenes restantes, vivos o muertos, a cambio de que Israel libere a 250 presos palestinos condenados a cadena perpetua y a 1.700 gazatíes detenidos tras los ataques del 7 de octubre de 2023.
Además, Estados Unidos garantiza el envío urgente de toda la ayuda humanitaria necesaria, la cual sería distribuida a través de la ONU. Trump advirtió de forma clara que, si Hamás rechaza esta propuesta, Washington dará su «total apoyo» a Israel para que prosiga con su ofensiva militar.
En cuanto a la estructura de gobernanza y seguridad para la posguerra, la iniciativa exige el desarme total de Hamás, que quedaría formalmente excluido de la futura administración de la Franja. Se propone el establecimiento de un gobierno de transición compuesto por tecnócratas palestinos y expertos internacionales.
Este proceso estaría supervisado por una «Junta de la Paz» que el propio Trump presidiría, contando con la participación confirmada del ex primer ministro británico Tony Blair. Aunque se prevé que una Autoridad Palestina reformada asuma eventualmente el control, Netanyahu insistió en que dicho organismo deberá someterse a una «reforma radical» antes de tener un papel en el futuro del enclave.
Respecto al horizonte político a largo plazo, el plan incluye un notable cambio en la postura de Trump: descarta la anexión israelí de Gaza y se compromete a no permitir la anexión de Cisjordania ocupada. También prohíbe los desplazamientos forzosos de gazatíes y reconoce el derecho al retorno de quienes abandonen la Franja voluntariamente, revirtiendo una sugerencia anterior de expulsión de la población. Washington se compromete a mediar en un diálogo entre Israel y los palestinos para «acordar un horizonte político de coexistencia pacífica» y, crucialmente, abre la posibilidad de la futura creación de un Estado palestino si se cumplen las condiciones necesarias.
A pesar del firme respaldo de Netanyahu, el plan ya enfrenta oposición interna en Israel. El ministro de Finanzas, el ultraderechista Bezalel Smotrich, advirtió que no tolerará ninguna concesión relacionada con su rechazo al Estado palestino o la posibilidad de una retirada militar total de Gaza. La presentación de esta iniciativa se produce en un contexto de creciente aislamiento internacional de Israel por la ofensiva en Gaza, que ha causado más de 66.000 muertes desde octubre de 2023, y tras el reciente reconocimiento del Estado palestino por parte de aliados históricos de Tel Aviv, como Reino Unido y Francia.
