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Trump prioriza el diálogo pero mantiene la fuerza militar como alternativa.
El presidente Donald Trump ratificó este lunes la superioridad militar de Estados Unidos frente a Irán, advirtiendo que un fracaso en las negociaciones nucleares actuales derivaría en una ofensiva con consecuencias devastadoras para el régimen de Teherán.
A través de Truth Social, el mandatario enfatizó que la facultad de ordenar un ataque reside únicamente en él y que, de no concretarse un pacto, el país persa enfrentará un escenario sombrío. Esta declaración busca reafirmar su postura de «máxima presión» en vísperas de una nueva ronda de conversaciones programada para este jueves, donde Washington exige restricciones severas al programa atómico, el desarrollo de misiles y el financiamiento de milicias regionales.

Desmentido de fisuras en el alto mando militar
Trump calificó como «totalmente incorrectos» los informes de prensa de medios como The Washington Post y The Wall Street Journal, los cuales sugerían que el general Daniel Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, mantenía reservas sobre una intervención por temor a bajas aliadas y escasez de suministros.
El presidente aseguró que, si bien el general prefiere la paz, está plenamente convencido de una victoria rápida y sencilla en caso de recibir la orden de ataque. Trump recordó el éxito de la operación «Martillo de Medianoche», donde bombardeos de precisión con aviones B-2 impactaron infraestructuras nucleares iraníes, como prueba de la capacidad operativa bajo el liderazgo de Caine.
Estrategia de presión y despliegue en el Golfo
La administración estadounidense mantiene un despliegue masivo en Medio Oriente, que incluye dos portaaviones y una robusta fuerza aérea, como mecanismo de disuasión mientras se agotan los canales diplomáticos.
Pese a que asesores cercanos como Steve Witkoff y Jared Kushner abogan por priorizar el diálogo, el mandatario recordó que su historial de intransigencia -marcado por la salida del acuerdo nuclear en 2018- respalda su disposición a actuar de forma contundente y unilateral.
El objetivo final de la Casa Blanca sigue siendo un acuerdo integral que obligue a Irán a cesar sus ambiciones estratégicas bajo la amenaza real de una escalada bélica inmediata.
