Testigos relatan que sicarios en moto irrumpieron en un puesto de comida para acribillar a las víctimas.
Un nuevo hecho de sangre ha conmocionado al este de la capital, dejando un padre de familia fallecido y su hijo de 16 años gravemente herido. El ataque ocurrió en la calle Chavín, dentro de la cooperativa Chancas de Andahuaylas, en Santa Anita, cuando dos sujetos a bordo de una motocicleta dispararon a quemarropa contra las víctimas mientras cenaban en un establecimiento de comida rápida.
De acuerdo con testimonios recogidos en la zona, se escucharon al menos cuatro disparos que acabaron de forma instantánea con la vida del progenitor, un hombre de aproximadamente 38 años que aún no ha sido identificado formalmente. El adolescente, tras resultar herido de gravedad, fue evacuado de emergencia al Hospital Nacional Hipólito Unanue, en El Agustino, donde se encuentra bajo pronóstico reservado debido a la severidad de sus lesiones.
Residentes de la zona expresaron su temor y exigieron mayor presencia policial, señalando que los actos de violencia son recurrentes tanto de día como de noche. «Queremos seguridad; tantas cosas pasan e incluso en nuestras propias casas nos sentimos desprotegidos», manifestó una vecina tras el incidente. La Policía Nacional (PNP) acordonó la escena para permitir que los peritos de criminalística inicien las investigaciones y el levantamiento del cadáver bajo la sospecha de un nuevo caso de sicariato.
Este crimen se suma a una racha violenta que desafía el estado de emergencia vigente en la capital. En menos de 24 horas, se han reportado homicidios similares bajo la misma modalidad en Ventanilla (Pachacútec) y en un local de comida en San Martín de Porres. La persistencia de estos ataques armados evidencia una crisis de seguridad que sigue cobrando vidas en establecimientos públicos y zonas residenciales, pese a las medidas restrictivas impuestas por el Gobierno.
