Sergio Bolaños, el hombre cuya casa fue dinamitada en Trujillo en agosto, fue acribillado con 15 disparos a dos cuadras del domicilio del presidente José Jerí.
La noche del domingo 30 de noviembre, un ataque armado en Jesús María, a solo dos cuadras de la vivienda del presidente José Jerí, conmocionó a la capital y generó nuevas alarmas sobre el sicariato. La víctima fue Sergio Bolaños Sarmiento, de 29 años, quien fue asesinado en la intersección del jirón Castro Virreina con la avenida Brasil.
El ataque fue ejecutado con quince disparos y ocurrió en una zona residencial que, debido a la proximidad con el jefe de Estado y el estado de emergencia vigente, se suponía de alta vigilancia. La facilidad con la que los sicarios actuaron y huyeron sin ser capturados ha incrementado la preocupación ciudadana.
El comandante general de la Policía Nacional, Óscar Arriola, confirmó la identidad de la víctima y la vinculación de Bolaños con el mundo delictivo. Arriola detalló que Bolaños Sarmiento tenía antecedentes policiales y operaba en Trujillo en actividades ligadas a la minería ilegal, el secuestro y la tenencia ilegal de armas. El comandante fue contundente al señalar que el crimen apunta a un ajuste de cuentas.
El oficial también recordó que Bolaños estuvo relacionado con uno de los episodios de violencia más notorios de los últimos meses: el atentado con dinamita registrado en Trujillo en agosto pasado.
Arriola explicó que la explosión, que destruyó la vivienda de un familiar de Bolaños y afectó a más de veinte casas, fue una advertencia criminal en su momento. Bolaños, quien tenía ingresos a un penal por tenencia ilegal de armas, seguía siendo investigado por brigadas especializadas en Trujillo por su presunta conexión con la red delictiva Los Pulpos, activa en cobros de cupos, extorsión y sicariato.
De acuerdo con la reconstrucción policial, Bolaños había salido minutos antes de una vivienda cercana donde se alojaba. Dos sujetos en motocicleta lo estaban vigilando. El comandante Arriola describió que Bolaños «estaba comiendo un helado, llegó a la esquina y ya vino una persona con casco, se le ha acercado». Al percatarse del atacante, la víctima corrió intentando cruzar la avenida, pero no logró escapar.
«Le han realizado quince disparos. Y igual cantidad de heridas por proyectil de arma de fuego están presentes en el cuerpo, según el examen de los médicos legistas y peritos de criminalística», añadió Arriola. Los vecinos, al escuchar la ráfaga, pensaron inicialmente que se trataba de pirotecnia o un choque, pero la intensidad del sonido confirmó que se trató de un ataque directo y letal. La secuencia no tomó más de un minuto.
Investigación en curso
El general Arriola descartó que el ataque esté vinculado directamente a la residencia del presidente, pero remarcó su cercanía como un factor que evidencia la audacia de las bandas criminales.
Las primeras diligencias en Jesús María incluyen la revisión de cámaras municipales y privadas, ya que los sicarios huyeron por una avenida transversal. Información preliminar indica que el celular de la víctima contenía intercambios recientes con otras figuras criminales trujillanas, entre ellas «Jhonsson», enemigo de «Jolín», a quien el propio Bolaños había señalado anteriormente como responsable del ataque dinamitero a su familia.
Agentes de Homicidios y peritos trabajan en la recolección de pruebas, mientras se investiga si Bolaños mantenía conflictos recientes con bandas rivales como Los Pepes, conocidas por el uso de explosivos como mecanismo de amenaza.
El crimen ha reabierto el debate sobre la eficacia del estado de emergencia y la capacidad de respuesta ante la escalada del sicariato. El caso continúa en investigación para determinar los móviles exactos y la identidad de los responsables.
